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La vía sueca: el increíble encaje de bolillos de Suecia para aislar a la extrema derecha

La vía sueca: el increíble encaje de bolillos de Suecia para aislar a la extrema derecha
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Stefan Löfven volverá a ser primer ministro de Suecia. Lo ha anunciado hoy mismo tras alcanzar un acuerdo con V, el partido ex-comunista que contaba con los votos cruciales para dar vía libre al nuevo gobierno. Han sido meses extraños en la tradicionalmente estable Suecia. Más de 100 días sin gobierno y la inquietante y creciente sombra de la repetición electoral. Y todo por un simple motivo: la extrema derecha.

Las elecciones. El pasado mes de septiembre los Demócratas Suecos (SD) obtenían el 17% de los votos y se configuraban como la tercera fuerza electoral sueca. En el camino, el Partido Socialdemócrata había perdido los apoyos sobre los que había sostenido sus últimos gobiernos. La prominencia de la extrema derecha provocó que los tradicionales bloques de izquierda y derecha quedaran empatados.

Por lo tanto, bloqueo.

La solución. Para deshacerlo, Löfven logró una extraña coalición: Verdes, Centro y Liberales prestarían su apoyo (estos últimos mediante la abstención; en Suecia la investidura sale adelante si no hay mayoría de votos en contra) a los socialdemócratas. El acuerdo rompía las líneas ideológicas clásicas y obligaba al gobierno saliente a adoptar medidas centristas y conservadoras. El precio a pagar por aislar al SD.

El obstáculo. La semana pasada estuvo marcada por el drama. La rara alianza ratificó su programa de gobierno en un documento de 16 medidas. Quedaba un escollo: la abstención del Vänsterpartiet (La Izquierda), última iteración del antiguo Partido Comunista. La formación se sintió marginada de las negociaciones y explicó que no apoyaría gratis a un gobierno escorado hacia posiciones conservadoras.

Fue una crisis de altura. Sin los diputados de V (y ante la imposibilidad de sumar a otros partidos al pacto), Suecia se escoraba a las elecciones.

La solución. Hasta hoy. Es incierto qué ha ofrecido Löfven a los ex-comunistas para obtener su visto bueno. Se sabe que V ha marcado algunas líneas rojas en materia social y de vivienda, pero poco más. Los medios suecos especulan con un acuerdo escrito aún secreto. En todo caso, el acuerdo entre socialdemócratas e izquierda radical ha desbloqueado 138 días sin gobierno. Suecia ha esquivado con éxito a la extrema derecha.

La vía sueca. Será una rara avis. Suecia, al igual que Alemania, es uno de los pocos países que ha marcado un cordón sanitario explícito a la extrema derecha. Como vimos, en Noruega el Partido del Progreso lleva dos legislaturas en el gobierno; en Dinamarca el Partido Popular Danés es instrumental para sostener al actual ejecutivo; y en Finlandia los Auténticos Finlandeses entraron por primera vez en un acuerdo de investidura.

Suecia está experimentando con la vía sueca, un increíble encaje de bolillos entre formaciones antagónicas para dejar a un lado a la derecha más radical.

Imagen: Thomas Padilla/Pool/Bestimage

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