Compartir
Publicidad

Ya puedes comprar un apartamento de lujo en el paraíso vacacional nazi ideado por Hitler

Ya puedes comprar un apartamento de lujo en el paraíso vacacional nazi ideado por Hitler
Guardar
24 Comentarios
Publicidad
Publicidad

El Coloso de Prora: un paraíso vacacional para lo mejor de raza aria ubicado en la idílica isla de Rügen, en el noreste de Alemania. Bañada por el mar Báltico, Hitler decidió establecer aquí su negocio inmobiliario y construyó un complejo hotelero de 4,5 kilómetros de largo y capacidad para que 20.000 nazis disfrutaran de la blanca arena y el azul mar durante sus vacaciones.

Basado en los modelos vacacionales de la Italia fascista de Mussolini, el resort comenzó a edificarse en 1936, pero nunca alcanzaría el esplendor soñado por Hitler. Ahora, Prora deja ese halo fantasmagórico atrás para convertirse en un complejo de apartamentos de lujo. Y algunos ya están a la venta.

Un paraíso de adoctrinamiento

Maps

En 1936, cuando España abría uno de sus capítulos más oscuros, Alemania aún estaba sumida en el concepto de comunidad popular nacionalsocialista de la Primera Guerra Mundial. Suponía romper el elitismo y unir a la gente de todas las clases sociales con el fin de alcanzar la victoria militar en la contienda, y Hitler lo llevó a su máxima expresión.

Tres años antes de que Alemania invadiera Polonia en 1939, Adolf Hitler puso en práctica este concepto central del pensamiento nacionalsocialista con la construcción de Prora. Capaz de albergar a más de 20.000 habitantes, este paraíso vacacional estaba destinado a consolar al exhausto trabajador alemán que trabajaba en una fábrica sin descanso, a los jubilados, a los jóvenes, a las buenas familias arias.

Aviorausch Foto: Wikipedia/Aviorausch.

Era el marco ideal para forjar la unidad y la entereza del imperio alemán: alejado del centro de poder y entre bosques, decenas de miles de personas podrían disfrutar a la vez de unas modestas habitaciones frente a la costa de fina arena. Como la mayoría de planes de Hitler, Prora un escondía propósito: a través de una falsa imagen de igualdad el pueblo alemán podía ser adoctrinado mientras pensaba que estaba de vacaciones.

En 1936 más de 9.000 trabajadores comenzaron la construcción de un complejo de casi cinco kilómetros de largo y 10.000 habitaciones. Un proyecto megalómano que bebía de los modelos vacaciones de la Italia de Mussolini y que constaba de ocho bloques residenciales de 500 metros cada uno. Pertenecía al programa 'Kraft durch Freude' ('Fuerza a través de la alegría') del Partido Nazi.

Klugschnacker Foto: Wikipedia/Klugschnacker.

El complejo fue diseñado por Clemens Klotz, uno de los arquitectos de Hitler, y llegó a ganar una medalla de oro al diseño en la Feria Mundial de París de 1937. Se trataba de un enclave para el turismo de masas: había comedores en los que cabían hasta 1.000 personas, un salón de actos para más de 25.000 personas y los baños y duchas eran comunes. La población debía estar unida para la guerra que se avecinaba.

El abandono del coloso por la guerra

Cuando llegó la guerra y el Tercer Reich comenzó su devastadora marcha por Europa, el que iba a ser el mayor complejo vacacional del mundo quedaría en suspenso; los obreros que trabajan en su construcción han de acudir a las fábricas de armamento y se convierte en una ciudad fantasma.

Después de la guerra, los edificios de hormigón albergan a alemanes refugiados del este y más tarde son utilizados como cuartel por el ejército de la Alemania oriental. Prora quedó situada en la Zona de ocupación soviética, por lo que el Ejército Rojo empleó sus instalaciones como base militar.

Una nueva vida para Prora

Prora Foto: Metropole Marketing.

Si has viajado a Berlín, habrás descubierto que no es una ciudad que haya derruido su pasado fascista para olvidarlo. Los vestigios del capítulo más cruento de la historia alemana se preservan para no olvidar y para honrar a las víctimas (exceptuando claro el búnker donde se suicidó Hitler, sobre el que han construido un aparcamiento).

En el caso de este complejo, el gobierno alemán no supo que hacer, si tirarlo abajo o preservarlo. En 2013 se tomó la que parece la decisión menos acertada: vender algunos de los bloques a una empresa inmobiliaria para construir otro resort, esta vez de lujo. Y es que los inversores aprovechan aquí las ventajas impositivas que da la ley alemana de preservación de monumentos.

Aussenpool Prora Solitaire Foto: Metrople Marketing.

Metropole Marketing compra los derechos del complejo en 2013 y comienza las obras. Los nuevos apartamentos ocuparán varios de los bloques de la estructura, y se dividirán entre el Prora Solitaire Home y el Prora Solitaire Hotel Apartments and Spa.

Angel Apartment Foto: Metropole Marketing.

Aunque esperan terminar la restauración en 2022, tanto las unidades de apartamentos como las casas de verano ya están a la venta. ¿El precio? Dado que se trata de suits de lujo de hasta 100 m² con vistas al mar Báltico, el precio oscila entre los 300.000 y los 582.000 euros.

Prora 2 Foto: Metropole Marketing.

Un paraíso vacacional para la clase adinerada a la que no le importe relajarse allí donde en los años 30 miles de obreros, prisioneros de guerra y esclavos usaron sus manos para construir el delirio arquitectónico de Hitler.

Un parking y Hacienda

Berlín tiene un innegable sentido del humor para condenar y rememorar su pasado fascista. Cada pocos pasos te topas con un memorial, un trozo del muro o un monumento que, lejos de querer olvidar una cruenta época, estremecen al visitante con su sola presencia.

El caso del refugio antiaéreo que Hitler se construyó en los últimos años de su dictadura y la actuación del gobierno alemán son dignos de mención. Muy próximo a la Nueva Cancillería del Reich, el número 6 de Voßstraße esconde el que fue otro delirio de Hitler: un búnker que le salvaría tras perder la guerra.

Un refugio de muros de hormigón armado a 15 metros bajo tierra que fue terminado en 1944. En él se construyeron las habitaciones para Hitler y su mujer Eva Braun, las oficinas de Goebbels y Bormann, una central de comunicaciones, una enfermería... un pequeño centro neurálgico bajo tierra en el que Hitler y Braun acabarían suicidándose.

Cezary P Foto: Wikipedia/Cezary p.

Su interior acabó siendo saqueado y demolido por las fuerzas soviéticas de ocupación y en 1989, poco antes de la caída el muro, fue sellado con hormigón armado para que nadie pudiera acceder. Alemania quería evitar un lugar de peregrinaje y pensó "¿qué se puede construir aquí para que no se convierta en un lugar de culto?" Un aparcamiento. No hay nada más insulso que un aparcamiento. Y así fue. Ahora los perros hacen sus necesidades y los coches van y vienen, indiferentes.

Otro de los edificios históricos que ha sido reutilizado en el centro de Berlín ha sido el antiguo Ministerio del Aire, creado en abril de 1933 a partir del anterior Comisariado del Reich para la Aviación. Fue uno de los edificios públicos del centro de Berlín que sobrevivió a los bombardeos aliados de 1944-1945.

Hagemann Otto Foto: Wikimedia/Otto Hagemann.

La razón radicaba en los documentos y proyectos (incluso espaciales) que ahí descansaban y que de ser destruidos se perderían para siempre. Alemania quiso convertirlo en un lugar que todos odiamos: Hacienda. Y allí se erige este ministerio, en la calle Wilhelmstrasse.

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos