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La curiosa historia de “Mein Kampf” en Francia

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Setenta años después de la muerte de Adolf Hitler, su libro “Mi lucha” (“Mein Kampf”, en alemán) ha pasado a ser de dominio público y libre publicación. La historia de su versión en inglés es más o menos famosa, gracias a los historiadores James y Patience Barnes, pero en cuanto a su versión en francés no ocurre lo mismo.

Pese a que el periodista francés Antoine Vitkine escribió en 2009 una historia global sobre “Mein Kampf” y recientemente dos abogados y un historiador franceses arrojaran luz sobre las ediciones en francés del libro, ninguno de estos libros ha sido traducido al inglés.

Ya desde 1934, e incluso en pleno siglo XXI, ha existido un tira y afloja por la versión francesa del libro entre el excéntrico editor de derechas Fernand Sorlot, los abogados de Hitler, la censura alemana y la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo. Existe una gran expectación sobre la versión crítica de este tocho lleno de odio escrito por Hitler y es una buena ocasión para revisar los problemas que tuvo la versión francesa con sus ventas dudosas, ediciones varias y censuras.

De “Mi lucha” a “Mi doctrina”

Cuando Adolf Hitler se convirtió en canciller alemán en 1933, mucha gente de todo el mundo estaba fascinada con el líder nazi y su feroz retórica, despertando la curiosidad de muchos que querían saber más sobre su vida y sus verdaderas creencias.

“Mi lucha” era una puerta de entrada a las ideas de Hitler y a su programa político, habiendo sido en Alemania por primera vez en 1925 y reeditado en 1926. Considerado como la “biblia nazi”, los editores internacionales empezaron a traducirlo y a publicarlo en varios países.

718 I3m0vkl Edición de Nouvelles Éditions Latines de “Mon Combat”

La primera edición francesa de “Mi Lucha” llevaba el título “Mein Kampf: Mon Combat” (Mon Combat simplemente significa “Mi Lucha” en francés) y se publicó en el año 1934 por Nouvelles Éditions Latines (Nuevas Ediciones Latinas), una editorial creada unos años antes por Sorlot. Aunque Sorlot estaba a favor del antisemitismo y del fascismo, parece que su verdadera ambición era la de sacar beneficios y no la de propagar un programa político. Hay que decir que Sorlot publicó el libro de forma ilegal: no había adquirido los derechos para publicar una versión en francés del tomo de Hitler.

Cuando la versión francesa llegó a manos de Hitler, él y su editor denunciaron a Sorlot, exigiendo el cese de la publicación. Hitler sabía que Alemania no estaba preparada para la guerra y que, a nivel internacional, estaba haciendo lo mejor que podía para esconder sus verdaderos planes. En “Mein Kampf” Hitler hablaba de la destrucción de Francia, un país al que denomina como el “enemigo mortal irreconciliable”, “el enemigo más terrible” y “el enemigo mortal de nuestra nación”. Lo último que Hitler quería era enseñar sus cartas antes de tiempo con una copia circulando por Francia de su libro en francés.

Durante el juicio, Sorlot alegó haber actuado por motivos patrióticos, queriendo poner en sobreaviso al público francés de la amenaza alemana. Incluso antes del ascenso del nacismo, Francia ya sospechaba de su vecino oriental. A finales del siglo XIX, tras la guerra franco-prusiana de 1870-71, Alemania se había anexionado los territorios de Alsacia y Lorena, dos regiones fronterizas que habían sido motivo de disputa entre los países durante siglos y la Primera Guerra Mundial no ayudó a aliviar las tensiones entre Francia y Alemania.

Pero en el año 1934 la ley se puso del lado de Hitler y Sorlot perdió el juicio, lo que le obligó a retirar del mercado la traducción francesa no autorizada. Ya fuera por patriotismo o por seguir sacando beneficios, Sorlot continuó vendiendo la versión traducida.

Ma Doctrine Adolf Hitler 1938 Mein Kampf En Francais Ref 13461 La edición de Fayard de ‘Ma Doctrine’

En el año 1938, Adolf Hitler autorizó a Fayard, una editorial francesa de renombre, imprimir una traducción francesa de “Mein Kampf.” Cuando se publicó la primera traducción en Inglés en los Estados Unidos por Houghton Mifflin en 1933, se suavizó la retórica de Hitler y sus visiones expansionistas. De forma similar, Hitler se aseguró de que la edición francesa estuviera significativamente editada, moderando o incluso eliminando los numerosos pasajes antifranceses de la edición original.

La traducción íntegra de Sorlot de 1934 contenía 687 páginas y la edición de Fayard de 1938, publicada bajo el título mucho más apacible de “Mi Doctrina”, solamente tenía 347.

En la lista negra

En 1940, Hitler invadió Dinamarca, Noruega, Los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Francia. A raíz de la invasión, las autoridades alemanas querían explotar los recursos naturales e industriales de los países sin dejar de mandar tantas tropas como fuera posible a los frentes. La mejor manera de hacer ambas cosas a la vez era si la población mantenía la calma, de ahí que pusieran en la lista negra todos los textos, “Mein Kampf” incluído, que pudieran alentar los sentimientos antialemanes, creando en todos los países listas de libros o autores prohibidos.

En Francia, después de la traducción original de Sorlot, vieron la luz otras dos traducciones no autorizadas de “Mein Kampf”, así como otros libros comentando la obra y que citaban varios pasajes del libro de Hitler. Todos estos libros se encontraban en la lista de “libros retirados del mercado por los editores o prohibidos por los alemanes”, también conocida como la “Lista de Otto” debido a Otto Abetz, el embajador alemán en Francia durante la guerra.

Image 20160606 13070 Xu4dt4 La parte de la “Lista de Otto” donde aparece “Mon Combat”. Bibliothèque Nationale de France

Miedo en la posguerra por el racismo y el antisemitismo

Tras la guerra, Sorlot volvió a publicar libros, incluyendo nuevas ediciones de “Mein Kampf”. Lo empezó haciendo de forma discreta pero con el tiempo, gracias a la ausencia de reacción por parte de las autoridades francesas y del público, empezó a vender el libro de Hitler de forma más abierta, algo que se prolongaría hasta el año 1978.

En los años 70 hubo un aumento importante del racismo y del antisemitismo en Francia y cada vez había más personas que negaban abiertamente el holocausto. Una ley francesa de 1881 sobre difamaciones e insultos se vio reforzada en 1972 con la ley antirracismo (conocida como la “Ley Pleven”) que criminalizaba los insultos racistas y la incitación al odio racial.

Por razones obvias, “Mein Kampf” no obtuvo el visto bueno. El hecho de que el libro de Hitler siguiera vendiéndose por la editorial de Sorlot (de aquella considerada como una editorial de derechas) atrajo la atención de la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo. A finales de los años 70, Sorlot apenas podía defender que la venta de su traducción de “Mein Kampf” estuviera motivada por el patriotismo y optó por recurrir al hecho de que se trataba de un “documento histórico”. No le funcionó y recibió una multa de 80.000 francos (el equivalente a aproximadamente 250.000€ a día de hoy).

Sorprendentemente, le permitieron seguir publicando “Mein Kampf” siempre y cuando contuviera un recordatorio de la ley francesa sobre antirracismo de 1972, así como un resumen de las atrocidades llevadas a cabo por los nazis y los juicios de Nuremberg. Tras varias disputas legales entre ambas partes, finalmente se optó porque un historiador escribiera un texto de ocho páginas que sería incluído en todas las ediciones subsecuentes de “Mein Kampf: Mon Combat.”

A día de hoy, En Francia, al igual que en la mayoría de los países democráticos, existe el consenso de que se debería volver a publicar “Mein Kampf” porque es un documento histórico importante y para ayudar a su desmitificación. Hay que decir que también está disponible ampliamente en la web y que muchas veces está alojado en páginas de dudoso contenido y descontextualizado.

Se está preparando una edición comentada en francés y probablemente se publicará a finales de año por Fayard, la editorial que originalmente publicó la versión extremadamente editada “My Doctrina”. En esta ocasión la editorial rectificará y, en vez de hacer malabares con las palabras y condensar el texto, se dedicará a explicar y contextualizar gran parte de la ideología racista y antisemitista de la “biblia nazi”, así como sus devastadoras consecuencias.

The Conversation

Autor: Manu Braganca, Investigador en Queen's University, Belfast

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.

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