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Jordi Wild, el youtuber de 33 años que vive una segunda adolescencia entre acusaciones de machismo

Jordi Wild, el youtuber de 33 años que vive una segunda adolescencia entre acusaciones de machismo
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El pasado fin de semana las redes anduvieron inquietas por el lanzamiento de un extraño videoclip a cargo de Jordi Wild, uno de los youtubers más populares, polémicos y extraños del ecosistema YouTube. El vídeo en cuestión, titulado "Hasta que arda", mimetizaba la estética bro de las fiestas estadounidenses y transportaba al espectador a una casa salvaje repleta de alcohol, drogas y violencia.

Más allá del vídeo, que lleva un millón y medio de visualizaciones en apenas cuatro días, lo relevante era Jordi Wild. La canción y la escenificación parodiando películas clásicas de la memoria college estadounidense (como American Pie o Porky's) tenían poco de original. Y sin embargo, hicieron de Jordi Wild tendencia tanto en Twitter como en YouTube durante todo el fin de semana gracias a diversas acusaciones de sexismo y machismo.

¿Pero por qué? Para entender mejor qué ha pasado es mejor acercase a la figura del propio Jordi Wild, un YouTube atípico desde cualquier prisma. Nacido en 1984 (33 años, sustancialmente mayor que el resto de la constelación youtuber, pese a que figuras como el Rubius ya anden más cerca de la treintena que de la veintena), la del domingo es la última de las muchas trifulcas que Jordi Wild ha protagonizado durante los últimos años.

"Hasta que arda": un estereotipo casi autoparódico

En "Hasta que arda" terminaron confluyendo varios de los elementos que han puesto a Jordi Wild al pie de los caballos con frecuencia: el carácter casi autoparódico de sus vídeos, una cosificación consciente de la mujer y la proyección de su ego a través de una figura macarra, salvaje y agresiva. En suma, lo que cualquiera podría esperar de un vídeoclip de Hip Hop estadounidense, sólo que producido por un youtuber español mimetizando una fiesta universitaria.

El contenido del vídeo es simple, de hecho: los padres de Jordi Wild se van de casa y este inicia una gigantesca fiesta. Al contrario que otros ejemplos similares, en "Hasta que arda" apenas hay un carácter cómico de las situaciones, sino más bien salvaje, turbulento y, en ocasiones, violento, como la escena en la que rompe una botella en la cabeza a uno de sus invitados. Entre tanto, mujeres adulándole en una bañera y un carácter triunfal (en el sexo) de su figura.

De algún modo, el videoclip es la mezcla perfecta entre una producción de DJ Khaled y Road Trip con Jordi Wild de protagonista. Son numerosos los géneros musicales donde artistas masculinos de aspecto intimidante utilizan a las mujeres, siempre despampanantes, sexualizadas y cosificadas, para proyectar su posición de poder. La diferencia de Jordi Wild es que tal representación es extraña en el mundo youtuber, cuyos ritmos caminan muy ajenos a la estética del Hip Hop.

Jordi La típica fiesta universitaria en el campus de Somosaguas.

No es de extrañar, por tanto, que este clásico ejemplo de bros & hoes haya terminado en la picota: al día siguiente de su publicación Twitter se llenó de críticas denostando el carácter machista de Jordi Wild, de memes de distinta condición y de comentarios negativos tanto hacia el concepto del vídeo (un señor de 33 años que se queda solo en casa de sus padres y monta una fiestas) como a su resolución final. Y como quiera que YouTube es una plataforma flexible, Jordi Wild lanzó su respuesta al día siguiente.

"Yo siempre doy la cara", título del vídeo de 40 minutos en respuesta a las acusaciones de machismo y a las críticas, lleva ya tantas visitas como el propio videoclip que lo generó. En él, Jordi Wild afianza su posición y carga contra quienes le critican con hipocresía recalcando que, en efecto, el vídeo es tanto un homenaje/¿parodia? (involuntaria o no, no queda claro) al cine college-party americano como algo en línea con los videoclips habituales del reggaetón, el electrolatino o el propio Hip Hop. Hasta ahí, todo normal.

En el rizo del rizo, "Yo siempre doy la cara" tornó tan viral como "Hasta que arda", generando aún más reacciones contrapuestas y más críticas hacia la figura de Jordi Wild, memes incluidos (como este que captura quince segundos de su larguísimo vídeo y se queda con una frase: "Yo vengo de una familia donde la que manda en casa es mi madre", que lleva más de 3.000 retuits, prueba del alcance y de la popularidad del beef generado).

Bien, ¿pero de dónde sale todo esto?

Tan a priori espuria polémica se explica en realidad por el trasfondo de Jordi Wild y su ya largo recorrido en YouTube.

Su canal es, no en vano, uno de los más importantes del YouTube hispanohablante, con más de 7 millones de suscriptores y una marca asociada un tanto extraña. Desde sus inicios, Jordi Wild ha coqueteado con diversos palos: desde la rara avis apasionada por el Metal más popular (ha participado en canales ¡y videoclips! del ramo) hasta sus primeros gameplays pasando por los habituales retos, monólogos en clave humorística y vídeos triviales varios.

En esencia, la temática del canal de Jordi Wild es la que comparten la abrumadora mayoría de youtubers: él mismo. Y él es un youtuber, ya decimos, raro.

Raro en el sentido de que sus pulsiones generacionales y vitales caminan en otra dirección al del resto de una plataforma y escena de por sí ecléctica y con pocos puntos en común. No es la edad en sí misma, sino el tipo de contenido (muy orientado al público adolescente) que genera. A esto, Jordi Wild ha añadido unas claves narrativas muy centradas en la crítica a otros youtuber (con una sección específica dedicada a ello) y en sus relaciones de pareja.

En relación a lo primero, sus polémicas han sido frecuentes y a menudo agrias. Otro habitual de las polémicas en YouTube, Dalas, le acusó en su día de proxeneta (en un irónico giro de los acontecimientos viniendo de Dalas, un youtuber que ha sido demandado por violencia doméstica por su expareja Miare), en un airado intercambio de vídeos. Es sabido que Jordi Wild tiene numerosos detractores en la comunidad y que su figura es a menudo ridiculizada por otros popes del asunto.

Otra cuestión clave es la relación de Jordi Wild con las mujeres. En 2014 lanzó un vídeo para elegir a su "novia", una suerte de rol que aparecería y desaparecería de sus vídeos como personaje recurrente. La elegida (tras un concurso, en el colmo de la cosificación) por Jordi Wild fue Natalipa, youtuber que, a la sazón, terminaría entablando una relación real como Jordi Wild y protagonizando numerosos vídeos del canal. La pareja se rompería al cabo del año y daría paso a la edición "Elijo a la novia del canal 2015".

En el vídeo, de más de una hora de duración, Jordi Wild se inventaba una suerte de gala televisiva en la que diversas candidatas (que habían enviado su currículum y su portfolio personal, fotografías incluidas, al canal) iban pasando cribas e iban llegando a la fase final. Entre tanto, la nutrida legión de seguidores de Jordi Wild comentaba el vídeo en el hashtag #FinalNoviaGiorgio. Al más puro estilo Telecinco, la mujer aparecía como objeto del entretenimiento masculino, una constante que se repite en "Hasta que arda".

Entre tanto, Jordi Wild ha ido cultivando su carácter como estrella mediática, por decirlo de algún modo. En paralelo a los vídeos, ha editado un par de cómics (uno de ellos basado en Blade Runner), ha participado y producido otros videoclips y hasta ha grabado su propia película, Wild, un corto de once minutos que se puede ver aquí.

Wild es probablemente el vídeo donde Jordi Wild se proyecta de forma más prístina. Su argumento es simple: un Jordi Wild de aspecto taciturno y bohemio, musculado y de carácter duro, llega a un bar hostil, pide un whisky doble sin hielo y entabla una pelea multitudinaria con una legión de vividores y criminales de baja estofa. La dirección muestra a un Jordi Wild omnipotente y descarado, sobrado en la pelea, capaz de abatir a siete enemigos hostiles de los más diversos y variados modos.

Entre tanto, hacen acto de presencia un trío de rusos que cuentan, según se nos indica, con una larga tradición de enemistad con Jordi, hasta el punto de que tienen sus propios chascarrillos. Aquí la pelea se transforma en lucha por un maletín a vida o muerte en la que Jordi Wild termina matando a dos de ellos, peleando de nuevo con el boss final y uno de los criminales que aún vive y matando a uno de ellos con un extintor. Todo ello mientras se termina su whisky y se fuma un puro. Broculture 100%.

Wild ¿Jordi Wild o Liam Neeson? ¡Imposible saberlo!

Pero si la película no daba pistas suficientes sobre la clase de imagen que Jordi Wild tiene de sí mismo, una imagen triunfadora entre las mujeres, bravucona y eminentemente masculina, sus videoclips han hecho el resto. El youtuber se tomó un descanso parcial ante, a priori, las numerosas críticas que recibía de sus haters, sólo para volver al cabo de las semanas con un videoclip titulado "YouTube: estado crítico", rap-¿protesta? ante la situación de la escena YouTube.

En colaboración con otro rapero llamado Dante, Jordi Wild cargaba contra el star-system de YouTube, contra los vídeos "fake", contra las bromas en las que él mismo había participado hasta hace poco y se mostraba como el contrapunto a toda la dinámica, como una suerte de "martillo" que rompía con las normas de la escena y se apartaba de ella. Para Jordi Wild, los otros youtuber se han cargado YouTube. Y el mejor modo de denunciarlo es con un gangsta rap con deportivos y mujeres en cueros.

En fin, como quiera que este carácter ha ido creciendo en los últimos vídeos de Jordi Wild (por más que siempre estuviera ahí), su último vídeo, una oda a los estereotipos masculinos más arraigados en las películas de acción, los videoclips de Hip Hop y las películas universitarias americanas (combo moral), ha servido de detonante y le ha colocado como tendencia más allá de su habitual nicho de admiradores (y detractores). Y de ahí las acaloradas reacciones y, ante todo, las parodias de una imagen que, para muchos, es un cliché desgastando y cómico.

Parece probable que Jordi Wild continúe la senda trazada durante los últimos meses y continúe apareciendo en producciones audiovisuales o musicales, ya sea como actor o como rapero, propias. Y que de forma natural, su nombre y sus polémicas asociadas se cuelen cada vez más en las trifulcas diarias de la red.

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