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14 películas que se estrellaron (y merecen una segunda oportunidad)

14 películas que se estrellaron (y merecen una segunda oportunidad)
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El estreno de la película Pan, de Joe Wright, ha sido el mayor castañazo en lo que llevamos de año. Y apunta a uno de los más sonados de los últimos años (The Hollywood Report lo cifra en cerca de 130 millones de euros), aunque este año tenía buenos compañeros, con la fallida Los Cuatro Fantásticos a la cabeza. Pero, ¿tan malas son las películas que se estrellan?

Tenemos nuestras dudas de que todos los fiascos se merezcan la suerte que han corrido, así que hemos revisado el cucurucho de castañas del cine de los últimos años en busca de aquellas que merecen un segundo visionado. O un primero, considerando que la mayor parte del mundo ni se molestó en verlas.

John Carter (2012)

El futuro príncipe de Marte lo tenía casi todo para triunfar a lo grande y abrir una saga épica: un personaje del que beben todos los héroes de acción del último siglo; el secundario-peluche más chachi imaginable (¡el woola!);

Woola Que el Woola (a la izquierda) no generase un gritón de dólares en muñequitos es incomprensible.

aventuras a medio camino entre la ciencia-ficción y la fantasía heroica en un Marte lleno de bestias y princesas; y gladiadores y malos malísimos; el director de Wall-E. ¡Iba a ser el próximo Avatar! ¡Como El Hobbit pero sin dormir a la gente! Sólo que no, no lo fue: Disney perdió unos 200 millones de dólares con esta superproducción que no recuerda nadie. Ni siquiera para mal.

¿Qué salió mal? El presupuesto era loquísimo: sólo en promoción se le calculan 350 millones de dólares y unos 100 millones menos para rodarla. Tendría que haber sido una de las pelis más taquilleras de todos los tiempos sólo para no perder dinero. Algo difícil cuando

a) nadie conoce a tu personaje protagonista
b) nadie conoce a tu actor protagonista
c) nadie sabe de qué va tu película
d) te estrenas en marzo (¡porque es el mes de Marte! ¡Claro!)

¿Por qué verla? Pese a un prólogo un tanto confuso de casi media hora de vaqueros y escritores pesados, John Carter es cine de aventuras en estado puro. Y el talento de Stanton para capturar las enrevesadas tramas marcianas del pulp original de Rice Burroughs es notable. John Carter es un tótem en el que se reflejan desde John McLane hasta Indiana Jones y, sí, Avatar. El propio Cameron reconocía que su máquina de hacer millones de dólares en 3D estaba inspirada directamente "en John Carter de Marte". No vamos a decir que es la mejor peli de todos los tiempos, pero si sobrevives a su primera media hora no te arrepentirás. Y, al menos puedes darte el gusto de ver la peli que más daño ha hecho a Disney hasta...

El Llanero Solitario (2013)

Johnny Depp haciendo el indio más Gore Verbinski = gif animado de billetes. Estamos hablando de 2013, una época en la que Johnny Depp podría haberse vestido de ET en la escena en la que el extraterrestre se disfraza de gitana y haber petado la taquilla. Demonios, si El Llanero Solitario se hubiese llamado Piratas del Caribe: Hacemos un Western, habría funcionado. Pero, un año después de John Carter, la apuesta por resucitar a otro héroe del primer tercio del siglo XX le supuso a Disney perder entre 160 a 190 millones de dólares.

¿Qué salió mal? Problemas de producción, que hicieron que la peli se fuese unos años de fecha, los implicados tuviesen que rebajarse el sueldo y constantes cambios de calendario y dinero que no hicieron bien a nadie. Mucho menos a la película, que no debutó tan mal (sí por debajo de lo esperado), pero a la que los medios tildaron como fracaso desde el primer día. Eso, y que no ha habido western con intenciones de superproducción que haya funcionado a este lado de los videojuegos y Red Dead Redemption. Ah, y que Armie Hammer, que es el protagonista nominal, sólo le sonaba a la gente como los gemelos bordes de La Red Social.

¿Por qué verla? Pues porque mola bastante más de lo que parece: tiene ritmo, un sentido del humor intermitente y, si consigues olvidarte de la subtrama de un Depp que parece un cruce entre Spock y el Shaggy de Scooby Doo, se revela como una peli resultona. Con especial atención a un clímax con trenes de verdad de por medio que es el heredero directo de la secuencia de la autopista de Matrix Reloaded.

No pongas esa cara, esa secuencia era brutal.

Speed Racer (2008)

Para muchos, el declive de los Wachowski empezó con esta adaptación al cine de imagen real de Meteoro, el primer anime emitido en España (en 1971). Empezamos bien. Pero Speed Racer estaba llena de ideas visuales de alto nivel, que iban más allá de Matrix: a una traducción literal de los recursos del anime añadía parte del lenguaje del videojuego de forma muy inteligente -los "corredores fantasma"-. Como película infantil, es revolucionaria. Y tiene un mono.

¿Qué salió mal? Por un lado quería ser una película infantil, pero nadie se molestó en decírselo a los padres, que son los que pagan las entradas de los niños. En su lugar, el marketing la vendió como la nueva joya de acción de los creadores de la violenta y oscura Matrix. Y no era eso. Los que todavía no se habían cortado las venas con el final de Matrix Revolutions -el primer "capítulo final de Lost" de una generación- huyeron espantados de tanta hiperkinestesia pop de colores ultrasaturados. Que también debió dejar zumbados a los niños con su "sobrecarga sensorial". Warner perdió unos 115 millones de dólares con el asunto.

Speed Racer Uno de los sencillos decorados de Speed Racer.

¿Por qué verla? Es mitad rave salvaje, mitad alucinación lisérgica. Si consigues aceptar que la trama es para niños y que los personajes tienen el grosor de un folio, es como un parque de atracciones velocista gigante. Las carreras son como una lata de Red Bull ultraconcentrado que los Wachowski te arrojan a la cara. Sin abrir, pero eh. Está a medio camino entre Crank y Rompe Ralph. Y tiene un mono.

El Planeta del Tesoro (2002)

Ron Clements y John Musker son los últimos héroes de la animación tradicional de Disney. Fueron responsables de revivir el género con La Sirenita, y demostraron un talento impecable para la aventura, el humor y la acción con Aladdin y Hércules. El Planeta del Tesoro, una adaptación espacial de la historia de piratas de La Isla del Tesoro, fue el experimento con el que abrieron el siglo XXI.

En el que se daban la mano la animación de toda la vida y los gráficos por ordenador. John Silver el Largo como viejo cíborg. Surfear en el espacio. Piratas. Sólo una canción durante la peli (cantada en España por, glups, Álex Ubago). Y aún así perdió unos 70 millones de dólares, un trompazo descomunal que marcó el declive de la división animada tradicional y el auge de Pixar.

¿Qué salió mal? Llegó demasiado tarde, en todos los aspectos. El Planeta del Tesoro llevaba casi dos décadas dando vueltas por el estudio y Disney siempre tenía ocupados a Clements y Musker en otras películas. Para empeorar las cosas, se topó de bruces con otra franquicia literaria, la imbatible Harry Potter. La Cámara de los Secretos se había estrenado unas semanas antes y no dejó opciones a una peli basada en una novela que los niños no habían leído y los padres no identificaban con el filme espacial.

¿Por qué verla? No es la mejor versión de La Isla del Tesoro. Los aspectos más retorcidos y oscuros de la novela se disneyficaron lo bastante para quitarle garra. Pero, a pesar de las concesiones, la aventura está más o menos intacta. Y el apartado visual es espectacular, basado en una norma inventada para la ocasión: el 70% del diseño sería tradicional y el otro 30% de ciencia-ficción.

Blade Runnner (1982)

Bladerunner

"Película de culto", antes de Internet, significaba que la habían visto cuatro gatos o que la habían redescubierto a través de la tele y el videoclub. Y Blade Runner es más o menos eso: una primera versión que duró muy poco en los cines (cinco semanas) y cuyo montaje no tenía nada que ver con la visión de Ridley Scott. El resultado fue una película que recaudó en Estados Unidos ocho millones menos de lo que costó. Y la prueba definitiva de que los pinchazos en taquilla no siempre están reñidos con la calidad del filme.

¿Qué salió mal? Un final feliz metido con calzador, un montaje en el que Harrison Ford narra lo que le dicen, una crítica que no se enteró muy bien de qué le estaban contando y, sobre todo, estrenarse en mitad de un póker de titanes de ciencia-ficción: E.T., La Cosa de John Carpenter (que también sufrió por la presencia del extraterrestre de Spielberg en cartelera) y Star Trek II. Blade Runner debutó en un meritorio segundo puesto de taquilla, pero se hundió a la semana siguiente. Afortunadamente, el paso al mercado doméstico hizo que la película creciese a través de sus nuevos montajes (ya lleva siete) y que se haya reestrenado un par de veces en cine con mejor suerte.

¿Por qué verla? Es Blade Runner, un peliculón que demostró -incluso en su peor versión, la de aquel primer estreno- que la ciencia-ficción es una ambientación digna. Tan buena como cualquier otra para hablar de la condición humana, contar una historia de detectives perdedores y generar frases más inmortales que los Nexus 6 que las pronuncian. La visión de Scott sigue siendo la idea insuperada de El Futuro Chungo, y fue el punto de partida del cyberpunk.

Ali (2001)

Will Smith aprovechó su condición como megaestrella para hacerse con este biopic de Cassius Clay/Muhammad Ali/The Greatest. Bajo las órdenes de un director tan indispensable como habitualmente ninguneado, Michael Mann. Un combo épico, que narra la vida de Ali hasta la pelea más famosa de la historia del boxeo, contra George Foreman en Kinshasha.

¿Qué salió mal? Ni idea. Columbia mimó bien la película, Will Smith había tropezado el año anterior con La Leyenda de Bagger Vance, pero todavía le quedaban años para tirar su carrera por la borda, la propia peli está bastante bien... Quizás el único problema fuese que se estrenó el mismo mes que Ocean's Eleven y, sobre todo, que la primera parte de El Señor de los Anillos, que eclipsó todo lo demás en las navidades de 2001.Sea como sea, las pérdidas de Ali se cifraron en unos 63 millones de dólares.

¿Por qué verla? Quizás fuese el guión, en el que Ali pasa de ser un tarado divertido, entrañable y carismático a un héroe intocable regido por la Ley del Biopic: si el personaje es más grande que la vida, la persona que hay detrás por fuerza ha de serlo. Y no, no es así. Michael Mann hace un trabajo estupendo, Will Smith se llevó dos merecidas nominaciones a los Oscar y los Globos de Oro... Pero. Le falta algo. Sobre todo si se compara con los magníficos documentales y toda la literatura que hay sobre el Ali-Foreman.

K-19, The Widowmaker (2002)

El mayor castañazo que se haya pegado una peli indie. ¿Cómo, una peli indie con 100 millones de presupuesto, Harrison Ford, intenciones de taquillazo y dirigida por la todavía semidesconocida Kathryn Bigelow? Sí, porque la producción corrió a cuenta de National Geographic y en Hollywood sólo se encargaron de la distribución. ¿Que por qué National Geographic querría producir una peli de submarinos nucleares soviéticos? Pues ni idea, pero se entiende mejor que perdiesen unos 70 millones de dólares.

¿Qué salió mal? Imagínate el remake de La Caza del Octubre Rojo sin Sean Connery, más claustrofóbica, basada levemente en hechos reales bastante trágicos, y llena de falsos finales. ¿Te imaginas a las familias acudiendo al cine de verano en masa?

¿Por qué verla? A pesar de un guión más tramposo que la casa de un ninja, K-19 es una estupenda peli de submarinos, en la que dos oficiales -Harrison Ford y Liam Neeson- se llevan a matar en mitad de una olla a presión cargada de testosterona... Y de radioactividad, cuando las cosas salen mal. Es casi una obra de teatro de machos alfa a lo Tennessee Williams, pero con submarinos nucleares soviéticos en vez de altivas damas sureñas.

Tomorrowland (2015)

Tomorrowland

Hay directores que, cuando se fostian, nos duele un poco. Es el caso de Brad Bird (Los Simpsons, El Gigante de Hierro, Los Increíbles, Ratatouille, Misión Imposible 4...) que, con Tomorrowland, quiso edificar una película construida íntegramente de esperanza por el mañana y sentido de la maravilla...

¿Qué salió mal? ...Y que deja exactamente la sensación contraria al salir del cine: el mundo se va a la porra. Mal asunto para una superproducción para familias. No ayudó mucho que un presupuesto de 330 millones entre producción y marketing estuviese al servicio de una atracción de parque temático (ey, Piratas del Caribe hizo lo mismo. Aunque plagiando a Monkey Island, también), sin apenas historia. Bueno, es que toda la peli es un parque de atracciones gigante. Va un poco de eso. También es cierto que Brad Bird va demasiado con el piloto automático puesto, alejado de lo que hizo grandes a sus otras películas en casi todos los sentidos.

¿Por qué verla? Porque es entretenida y, a ratos, cumple con esa intención inicial. Pese a ser un producto antes que una obra de arte cumple con creces durante buena parte de su metraje y, ocasionalmente, manda un mensaje muy bonito: qué la ficción y la imaginación nos son necesarias. Los 130 millones de dólares que ha perdido, ya tal.

Grindhouse (2007)

Death Proof

Ok, esto estaba condenado al fracaso de antemano, y sus directores más o menos lo sospechaban. Robert Rodríguez se quedó a vivir directamente en todo lo relacionado con su película y sus tráileres falsos -gracias a lo cual tenemos obras maestras del dislate como Machete- y Tarantino reconoció hace poco que estaba orgulloso de haberse dado la única castaña comercial de su carrera (lo que quiere decir que ve con mejores ojos la taquilla de Jackie Brown de lo que realmente fue). Normal, porque Death Proof está día sí/día no en nuestro top 3 de pelis de Tarantino.

¿Qué salió mal? El público yanqui, que fue el único que tuvo más o menos la oportunidad de ver Grindhouse como un todo, no reaccionó muy bien a la idea de meterse tres horas en un cine a ver una de ametrallar a zombis con una pierna ortopédica y otra de cocheas asesinos contra tías duras. No cubrió ni la mitad del presupuesto (25 millones de un total de 67 millones, promoción aparte) y la estrategia de los Weinstein de sacar ambas pelis por separado en la taquilla internacional al menos les permitió salvar un poco la cara.

¿Por qué verla? Grindhouse, con sus cortes, sus "fallos", sus anuncios de pelis falsas, prometía devolver a los espectadores la magia cutre de las sesiones dobles de serie B de los 70. Planet Terror es un disparate palomitero maravilloso. Y Death Proof una obra maestra sin concesiones, que engañó al espectador despistado tanto como lo hizo hace poco Mad Max: Fury Road.

Otras películas

Miedoyasco

Tenemos que dejar fuera un buen puñado de películas que, aunque fracasaron, no lo hicieron con estrépito. Como Miedo y Asco en Las Vegas, cuya distribución tuvo en gran parte la culpa de que no recuperase el presupuesto. Aparte, Terry Gilliam y Hunter S. Thompson no son un plato para todos los públicos, pero aún así es nuestra peli favorita de Johnny Depp con la medicación equivocada.

O de pelis que no nos atrevemos a recomendar: El Destino de Jupiter (casi 90 millones en pérdidas) también es una de las grandes castañas de 2015, y demuestra que los Wachowski hace tiempo que viven en otro plano. Uno en el que el público no se entera de nada de lo que quieren contar, pero que visualmente es abrumadora. Es como un juguete a pilas: mola mucho cuando eres un niño porque hace ruido y tiene luces, pero no sirve para nada más.

Cowboysaliens

Cowboys & Aliens (unos 75 millones de dólares por el retrete) es una de esas cosas demenciales que nos encantan: John Favreau y sus actores Harrison Ford y Daniel Craig consiguen lo imposible: que una peli que apunta a Chorrada Máxima desde el título se tome a sí misma en serio. Entendemos por qué nadie en su sano juicio querría pagar por verla pero, si se acepta la premisa, el resultado es cualquier cosa menos decepcionante.

Y luego están las insalvables en parte. No podemos recomendar a nadie Alejandro Magno (70 millones), que es una peli producida como si todo el mundo llevase cuatro días de after en 2004 (menos Colin Farrell, que debió seguir de fiesta hasta el día de estreno). O la película que se comió a la productora Carolco: La Isla de las Cabezas Cortadas (más de 100 millones de agujero. De los de 1995). Que es una peli de piratas más divertida de lo que parece -no es decir mucho-, pero que se llevó un trompazo como un puño de dios en la cara.

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