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La audiencia de los grandes deportes estaba en declive. El parón del coronavirus ha acentuado el proceso

La audiencia de los grandes deportes estaba en declive. El parón del coronavirus ha acentuado el proceso
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Nielsen ha analizado los resultados de audiencias del retorno de la MBL (béisbol), NBA (baloncesto) y NHL(hockey) a la programación de las cadenas estadounidenses tras el parón de estos meses. Para Disney, NBCUniversal o Fox se trataba de una muy esperada bocanada de aire debido a los ingresos publicitarios asociados a estos programas. Pese a lo que esperaban los ejecutivos, los resultados han sido de lo más decepcionantes.

Una caída del 38% (para los espectadores de entre 18 y 49 años, los más jugosos para las compañías publicitarias) con respecto al año pasado. Eso es lo que se han dejado por el camino la suma de espectadores de deportes en la suma de NBC, CBS, ABC y Fox en los primeros 75 días de la temporada veraniega con respecto al año pasado por estas mismas fechas.

az< Una encuesta de WAKEFIELD/PSB de finales de mayo auguraba que la gente demandaría más retransmisiones deportivas y no menos. No ha sido así.

El aumento acumulado en la audiencia a raíz del retorno de las grandes ligas en estas últimas semanas ha sido de un 7% para la franja de edad señalada. Es decir, baloncesto, hockey y béisbol sólo han conseguido sumar 130.000 espectadores cada noche al total de 1.78 que ya estaba viendo la tele antes de que volviese el deporte. Las ligas involucradas podrían no haber vuelto a jugar y el resultado habría sido prácticamente el mismo. De forma insólita, el programa favorito de los estadounidenses ahora es Fox News.

¿Cuánto de culpa tiene el coronavirus?

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Algunos analistas hablan de empacho y exceso de oferta: el modo en el que han reiniciado las competiciones ha hecho que se acumulen las grandes jornadas a prácticamente todos los días, en algunos casos solapándose competiciones de equipos locales que deben elegir el derby a visionar (en el mundillo se preguntan cuán catastrófico habría sido el cómputo si a esa sobreoferta se hubiesen añadido los Juegos Olímpicos). Además, los partidos se retransmiten con estadios vacíos, muy desmoralizantes, y en horarios que no son los acostumbrados por la afición.

Y todo eso por no empezar a hablar de la atípica situación social en la que intervienen infinidad de factores: ¿estará saliendo la gente este verano más o menos? ¿Tienen los ciudadanos ganas de anclarse a sus viejas costumbres, como es congregarse cerveza y aperitivos mediante al ritual del partido semanal, en un mundo lleno de incertidumbre?

La Liga española también está comprometida: según los cálculos de El Confidencial, LaLiga se ha dejado 200.000 espectadores, en torno a un 6%, y eso teniendo en cuenta que los clubes tampoco están pudiendo hacer dinero con la asistencia a los estadios. Son, además, torneos mucho más relevantes que los frecuentes, en los que los equipos se están jugando los descensos y las clasificaciones a Champions y Europa League todo a la vez. Los ratings deberían haber crecido, no mermado.

El problema de fondo del deporte y la televisión

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LaLiga ya registró una fuga de espectadores del 13% en el curso 2019 frente al del 2018, en parte por la salida de Cristiano y el cambio de clubes integrantes, pero también por un agotamiento de las audiencias, datos que apoyan la buena decisión de Vodafone se haberse apartado de la guerra del fútbol. Para Estados Unidos los datos son similares: según los análisis de Forbes, el punto más álgido de la NFL en cuanto a audiencia total se vivió en 2011, momento desde el que suma una caída acumulada del 25%. Si ajustásemos los datos de audiencia a la población, se trata de unos índices de audiencia que no se veían desde 1976, y para el resto de deportes las cifras a nivel histórico, aunque no tan radicales, son igualmente decepcionantes.

En invierno habrá que calcular el cómputo final de la influencia de la pandemia, ya que estas atípicas cifras pueden deberse al extraño hiato veraniego que estamos viviendo, pero algo apunta a que se trata de una crisis más profunda. Tan desasosegantes son las cifras que hemos visto como otra revelación de Nielsen: en solo cuatro años las impresiones publicitarias por prime time de 18 a 49 años para la televisión estadounidense en abierto se han desplomado un 52%. La gente ha dejado de ver tele pública, y no se han trasvasado de forma completa a la televisión por cable. En los últimos cinco años se ve un 15% menos de televisión en Estados Unidos. 

Para España septiembre de 2019 fue el peor mes de audiencia de los últimos 13 años. Netflix, Youtube, Instagram… Los viejos dejan paso a los nuevos en la era de la economía de la atención.

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