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Dell Glover: la alucinante historia del hombre que reventó la industria musical tradicional desde dentro
Preguntas no tan frecuentes

Dell Glover: la alucinante historia del hombre que reventó la industria musical tradicional desde dentro

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Probablemente, si escuchas música con frecuencia, estés suscrito a algún servicio como Spotify por una simple cuestión de comodidad. O eso, o compras música digital, o dependes de lo que vayan subiendo a YouTube. Pero puede que recuerdes cómo antes de la irrupción del modelo de música por streaming había una dura batalla entre las tiendas y las descargas no oficiales.

Esas descargas no oficiales, que predominaban en eMule y más tarde en los trackers de descargas Bittorrent, podían ser de discos que incluso aún no habían salido a la venta. Discos que se sacaban de la fábrica por sus propios trabajadores, que encontraban un negocio copiando esos discos para luego venderlos a las redes de descargas no oficiales. Y resulta que hubo un rey absoluto en ese negocio: Dell Glover.

Dell Glover: de plastificador a rey de las copias

Oceans

Todo empezó cuando Dell trabajaba temporalmente en PolyGram. Te suena esa marca, ¿verdad? fabricaba discos en una fábrica de Kings Mountain, en Carolina del Norte. Nuestro protagonista ganaba diez dólares la hora colocando discos en la máquina plastificadora que los envolvía. De esa planta salían 250.000 discos en días buenos.

Dell se percató de que sus compañeros sacaban los CDs de la fábrica sin problemas

En una fiesta que celebró un compañero de trabajo en 1994, Dell se dio cuenta de algo: reconocía los artistas que sonaban en la fiesta, pero no sabía qué canciones eran. Resulta que ese compañero había sacado de la planta los CDs que se estaban fabricando en ese momento, rompiendo las normas. Y los jefes de la planta estaban allí, conscientes de ello, bailando y sin ninguna preocupación.

Como los discos necesitaban estar fabricados y precintados semanas antes de su salida a la venta, en la fábrica había tiempo suficiente como para que una pequeña red de tráfico de discos llevara algunas unidades a mercadillos que abrían los fines de semana. Glover se dio cuenta de lo fácil que era y empezó a hacer justamente eso.

Irc Un chat de IRC abierto desde una consola de Linux.

El último ingrediente lo puso la fascinación por internet. Hacia 1996 Dell aprovechaba una de las conexiones a internet más rápidas de la época para entrar en las salas de chat de IRC, donde surgió el primer Release Group que ripeaba los CD para distribuirlos en formato MP3. Si llevas tiempo por aquí y diste tus primeros pasos en los chats de IRC o en Napster puede que te suene su nombre: Compress ’Da Audio o CDA.

El resultado de todo esto: Dell pasó de tener una de las primeras grabadoras de CDs en su casa a tener siete para ir copiando los CDs que sacaba de la fábrica y sacar tajada, pero al mismo tiempo ya pensaba en la inutilidad del soporte físico cuando el MP3 podía compartirse fácilmente por las redes. Y más cuando PolyGram era absorbida por Universal Music Group en 1998 y obviaba el riesgo de esos MP3 en sus planes para aumentar la producción de discos.

Napster Napster fue uno de los primeros programas P2P que distribuyeron masivamente canciones en formato MP3.

La proliferación de Napster en los ordenadores domésticos en ese mismo hizo ver a ambas compañías como no contemplar ese riesgo fue un error. En un año, diez millones de personas podían obtener discos gratuitamente mediante archivos en MP3 antes incluso de que salieran a la venta mediante la primera red P2P que fue adoptada masivamente. En julio de 2000, la cifra aumentó a 20 millones de usuarios.

Para ese entonces Dell estaba ya comprando CDs vírgenes a destajo en los que copiaba no sólo música, sino también software y películas. A ritmo de treinta copias cada hora el negocio que se sacaba además del trabajo en la fábrica iba sobre ruedas. Cada película copiada que vendía comprimida en un CD, por ejemplo, daba un ingreso de cinco dólares. Y lo hacía desde el maletero de su todoterreno, usando carteles de películas imprimidas en papeles para atraer la atención de la gente.

Los fabricantes endurecen la seguridad

50cent "Power of the Dollar", de 50 Cent, fue uno de los álbumes más copiados por Dell Glover.

Ante todo esto, PolyGram ya había aprendido la lección. Ahora Dell tenía que autenticarse con una tarjeta magnética al entrar en la fábrica, con la que aleatoriamente podía verse sometido a un registro por parte de agentes de seguridad. El que se sacaran discos de la fábrica sin permiso ya representaba un problema grave. Eso afectó a algunos mercadillos que vendían las copias, pero no hizo daño a gran escala.

En el aparcamiento de la fábrica se construyó una verja con salidas de emergencia que hacían saltar las alarmas. Y ningún reproductor musical, altavoz u ordenador portátil estaban permitidos en las instalaciones. Las máquinas plastificadoras registraban en todo momento cualquier error, y sabían con precisión cuantos CDs habían salido de ellas. Todo estaba monitorizado al detalle y sacar discos de la fábrica se volvió una tarea difícil.

Y al mismo ritmo en el que la seguridad aumentaba, también aumentaba la demanda de los internautas para conseguir contenido de forma no oficial. Tony Dockery, compañero de trabajo de Dell, le había propuesto colaborar en un Release Group llamado RNS para sacar discos de la fábrica según lo que pidiese esa demanda. Tony se encargaría de vigilar lo que se necesitaba y Dell lo sacaría de la fábrica. ¿Pero cómo lo iba a hacer, si la seguridad de la planta había aumentado tanto?

¿Imposible sacar discos? No en los contenedores de destrucción

Eminem Eminem, otro de los cantantes que vio como sus discos eran copiados por Glover en su mejor época.

La respuesta la encontró en la única cinta de la fábrica por la que los CDs que pasaban no se contabilizaban: la que iba hacia unos contenedores que más tarde se llevaban a máquinas destructoras. En los contenedores iban a parar aquellos CDs que se habían hecho de más, que estaban en perfecto estado. Y si uno de esos discos no llegaba a la destructora, no quedaba registrado en ninguna parte.

Se aprovechó ese "agujero" en la seguridad: los empleados de la fábrica cogían un disco de la cinta que iba a los contenedores, lo enrollaban con el guante de látex que llevaban puesto y lo escondían hasta que era seguro ir a buscarlo con los guardias de seguridad alejados. La guinda la ponía el hecho de que muchos de esos guardias no pedían a los empleados que se quitasen el cinturón cuando este hacía saltar las alarmas de los detectores.

Glover llegó a poder controlar los horarios de aquellos compañeros de la fábrica que le ayudaban a sacar los discos

Cuando llegó el año 2001, Glover no sólo era ya el traficante de copias más grande del mundo con su propia red de empleados de la fábrica que sacaban los discos según convenía. Además la fábrica le había subido de categoría y pasó a poder controlar los horarios de los trabajadores temporales que sacaban los discos para él.

Era la combinación perfecta. En 2002 Dell sustituyó sus grabadoras de CD por grabadoras de DVD, además de comprar un PC adicional con una torre de copia masiva de discos. Vendía hasta 300 copias de DVDs cada semana. Es más, propuso una "suscripción" de 12 dólares mensuales a los compañeros de la fábrica que querían comprar copias. Sí, los traficantes de discos tenían su propio Netflix interno.

"A lo mejor deberíamos parar"

Fbi

En 2004, la industria todavía se puso más seria. El FBI empezó a hacer registros coordinados en once países diferentes, poniendo en riesgo las operaciones de Dell y metiendo en la cárcel a algunos de sus compañeros. RNS, el grupo que distribuía el contenido, dejó de usar IRC y movió sus chats a un servidor privado. Dell no quiso pasar por ahí, y siguió utilizando redes de mensajería como AOL.

En 2006, nuestro protagonista tenía ya 32 años y estaba sencillamente aburrido de su negocio de distribución de copias no oficiales. Y de repente, la industria ya era capaz de lanzar sus productos casi al mismo tiempo que las copias no oficiales aparecían en la red. Los ingresos empezaron a bajar, y Dell propuso al líder del grupo RNS dejar de hacer esas copias:

Hemos estado con esta mierda mucho tiempo. Nunca nos han cogido. A lo mejor deberíamos parar.

Decidieron parar, aunque el movimiento final lo forzó un servidor húngaro del grupo que dejó de dar señal repentinamente en enero de 2007. La respuesta fue cerrar RNS, aunque su líder y Dell siguieron sacando discos de la fábrica y distribuyéndolos por medios propios.

Hasta que el 12 de septiembre de 2007, alguien avisó a Dell en la fábrica. Había tres hombres esperándole junto a su todoterreno. Dell se acercó a su coche, y en cuanto pulsó su mando a distancia para desbloquear sus cierres los tres hombres sacaron sus pistolas y le ordenaron que pusiera las manos en alto. En ese mismo momento más agentes estaban registrando su casa y requisando todo su hardware.

Dos años más tarde, Dell se declaró culpable ante el tribunal federal de Alexandria en Virginia. El delito: conspiración y violación de la propiedad intelectual. La sentencia tras aceptar colaborar con el FBI para encontrar a miembros de RNS (entre ellos su supuesto líder) fue de tres meses en prisión. Más tarde se arrepintió de haberse declarado culpable.

Imágenes | Dean Hochman, xmodulo, Cliff, twicepix, tnarik, EMR

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