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El video de unos soldados indios y chinos tirándose piedras que ilustra la creciente crisis de Bután

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La meseta de Doklam posee una recóndita ruta montañosa situada en el Himalaya, en el valle de Chumbi que hay entre Bután y China. China e India, con Bután como tercera parte de por medio (aliados de los de Delhi), se disputan desde hace décadas el control de la región.

Es sólo un punto más de entre los 3.500 kilómetros de frontera que comparten ambas potencias, pero uno muy especial para ambos, ya que esta área une las regiones orientales de la India al resto de la nación por un finísimo corredor. Lo llaman el "Cuello de Pollo" y, si China lo conquista, se separaría a Delhi de sus estados del noreste.

La frontera, además, tiene un agravante, ya que no quedó bien delimitada durante el siglo XIX cuando se establecieron sus Estados. Para China, Doklam es una parte del condado de Yadong, en la Región Autónoma del Tíbet; para Bután, Doklam está en su distrito de Haa, algo que le parece muy bien a los indios que tienen un enorme control económico y militar de este país, uno de los más pequeños del mundo. Hasta que no se ponga fin a esta disputa geográfica Delhi y Beijing se rigen por la Línea Actual de Control o LAC, que no satisface a ninguna de las dos partes.

¿Y por qué todo esto es ahora importante?

Por una serie de enfrentamientos que culminan en este video de la semana pasada. El Ejército de Liberación Popular frente a las tropas indias tirándose piedras y dándose patadas a la orilla del lago Pangong de Ladakh, a 2.500 km de distancia de Doklam, pero también en el filo de la Línea Actual de Control que tantos disgustos le causan a los países. Este lago es directamente territorio en discordia, con lo que técnicamente ambos Estados pueden enviar tropas y reclamar la extralimitación territorial de su rival.

Y esta pelea más o menos irrisoria es la externalización de una disputa que está llevando a una escalada de violencia sin precedentes en la zona en los últimos 50 años, cuando en 1962 los países se enfrentaron en una guerra por la misma disputa (entonces India perdió). Otra cosa ha cambiado para estos dos Estados con respecto a los tiempos de la contienda sino-india: ahora ambos poseen arsenal nuclear.

La maniobra del embutido: China cortando poquito a poco el territorio butanés

Esta nueva crisis comenzó a manifestarse en junio, cuando China acusó a India de haber enviado tropas a Doklam para bloquear las construcciones que estaban realizando los chinos en una carretera ubicada en esa demarcación. Pero según Bután, esas carreteras, que estaban siendo edificadas bajo la supervisión de tropas chinas, se estaban construyendo teóricamente sobre suelo de su país.

Es decir: China habría violado el acuerdo territorial del LAC invadiendo territorio de Bután y poniendo en riesgo un punto estratégico de la política geográfica india.

Entonces Bután pidió auxilio de las fuerzas armadas indias que fueron en su ayuda para replegar al ejército chino. A los pocos días un informe indio advertía que los chinos habían entrado también en Sikkim, pero el 3 de julio aclararon que no había motivos para el alarmismo.

Eso no quiere decir que se hayan pacificado las relaciones. Al contrario, los chinos realizaron maniobras de combate en el Tíbet, muy cerca de este territorio, a modo de advertencia. Por su parte, y según la prensa india, su ejército ha “instalando nuevos refugios, el terreno está siendo minado para evitar un ataque preventivo chino, se han construido nidos de ametralladoras en puntos estratégicos y los soldados están realizando simulacros de combate al menos dos veces al día". Se supone que están en modo “no-combativo”, claro.

Todo empieza con el Himalaya... y el Tíbet

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No es fácil definir el detonante de esta crisis política, pero hay quien apunta a una gira que hizo el Dalai Lama invitado por India el pasado abril por su territorio de Arunachal Pradesh. China, que reclama la soberanía de ese territorio, vio la invitación de esa figura como una ofensa a su autoridad política. Como probablemente sepas, el Dalai Lama es el líder del pueblo tibetano y el mayor representante del movimiento independentista del Tíbet.

Aunque en el pasado ya se habían vivido incursiones en el espacio ajeno por parte de los dos países, parece que las acciones diplomáticas consiguieron pacificar las relaciones, mantener una calma temporal hasta que se haga una definición fronteriza oficial y bilateral. Sin embargo, esta nueva disputa ha llevado a que ambos países se amenacen públicamente desde las redes sociales y medios de comunicación nacionales.

Unos utilizan el periódico pseudo-oficial para amenazar con la retirada de tropas antes de que “China pierda la paciencia”. Los otros publican un mapa de China imaginándola sin los territorios de Tibet y Taiwán, sólo por ver qué tal quedaría.

Parece que ya han llegado literalmente a las manos. Lo importante ahora es que no lleguen a las armas (algo que, en el fondo, no le interesa ahora mismo a ninguna de las dos potencias).

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