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Theresa May ya puede parar el Brexit unilateralmente. Otra cosa es que su parlamento le deje

Theresa May ya puede parar el Brexit unilateralmente. Otra cosa es que su parlamento le deje
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El objetivo esencial de la Unión Europea “consiste en crear una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos". Sería “inconsistente” fomentar la desunión entre los mismos. Esta es la base jurídica por la que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) acaba de fallar a favor de que un Estado miembro pueda suspender unilateralmente, sin el beneplácito del resto de socios, el proceso de salida de la Unión Europea que previamente había solicitado (el famoso artículo 50). En resumen: si así lo solicita, el Reino Unido podrá anular el Brexit antes del próximo 29 de marzo.

Otro vuelco para el Brexit: Theresa May está contra las cuerdas. Tras mucho pelear, su Gobierno había alcanzado un pacto que, aunque amargo, era mejor que el famoso No Deal. Y pese a ello muchos políticos nacionales, también tories, habían mostrado su rechazo a la propuesta de May. Hasta hace unas horas estaba previsto que mañana el Parlamento británico lo votase, aunque se sabe que la Primera Ministra no cuenta con los apoyos necesarios para sacarlo adelante, lo que podría llevar a otro nuevo proceso de negociación o directamente al Brexit Duro. La sentencia del TJUE es un balón de oxígeno: Reino Unido puede arrepentirse y dar marcha atrás in extremis al drama que arrancó hace casi dos años y medio.

El veredicto europeo facilita que May embauque a los suyos. Antes Reino Unido no podía revocar el artículo 50 sin contar con el resto de la UE; y la UE, que a su vez quiere evitar el contagio entre el resto de sus socios, necesita mostrar mano dura para hacer así ver lo dañino que podría ser una petición de salida. Bruselas no iba a anular el envite de escisión de Reino Unido.

Por eso la sentencia del TJUE ayuda a materializar el Brexit: May puede hacer ver a los parlamentarios euroescépticos que la única forma de garantizar la salida es aceptando su acuerdo: ahora que los británicos son más conscientes de su delicada situación, si se prolongase el drama del Brexit o se revocase el Artículo 50 los favorables al Remain tienen muchas papeletas de ganar en una nueva votación. O este acuerdo o no hay Brexit.

Recapitulando la opciones actuales: todavía pueden darse doce escenarios, pero se resumen en cuatro: que el Parlamento acepte el acuerdo de May (hasta la noticia de hoy parecía poco probable), la elaboración de un nuevo acuerdo in extremis (si en 21 meses no se han puesto de acuerdo, imagina qué ocurriría en tres meses de convulsión parlamentaria total), No Deal (ahora mismo el camino más probable) o revocación del artículo 50.

El factor del deseo popular. Tampoco hay que olvidar algo, muy importante: fue el pueblo británico el que quiso que se diese un Brexit. Si ahora que los políticos no acatasen la decisión de las urnas sería un gesto políticamente muy dañino, especialmente entre los Conservadores. Así que, si fueses a hacer una apuesta, tus mejores bazas antes de mañana es en creer que se aceptará el acuerdo de May o que nos acercaremos inexorablemente hacia el No Deal.

Peeero es probable que May no aguante: se acaba de suspender la votación prevista para mañana en el Parlamento sobre el acuerdo del Brexit. La primera ministra necesitaba 320 votos para sacar adelante el acuerdo y su partido sólo tiene 315 diputados e incluso muchos de ellos ya habían anticipado que votarían en contra. El objetivo es retrasar la votación del Brexit para evitar su derrota, pero cada vez más parece una manera de posponer lo inevitable: la política no tiene apoyos, así que o bien renegocia o convoca elecciones. Con la cancelación del acto programado para mañana ha indignado a propios y ajenos. Y mientras tanto, la libra cayendo a 1.1083 euros.

¿Y qué pasa si se llega al No Deal? El Observatorio de política comercial del Reino Unido ha anunciado hoy mismo las conclusiones de un nuevo estudio. 750.000 empleos menos. También se ha dicho que los aranceles de productos industriales aumentarían entre un 2 y un 3%, pero habría productos que se encarecerían mucho más, como un 10% para los automóviles y entre un 20 y un 40% más para los productos agrícolas. Es decir, una recesión económica. Como extra, el estatus jurídico de los británicos residentes en la UE y de los europeos en Reino Unido quedaría inmediatamente en el aire.

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