El 24% de los jóvenes ya tiene riesgo de sufrir sordera en el futuro. Y todos sabemos por qué

El 24% de los jóvenes ya tiene riesgo de sufrir sordera en el futuro. Y todos sabemos por qué
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Al igual protegemos nuestra piel del sol extremo, deberíamos proteger nuestros oídos del ruido extremo. Es lo que apuntan los científicos, preocupados por la tendencia a la pérdida auditiva que se está viendo en los últimos años. Es decir, que necesitamos ser conscientes de qué tan fuerte es el sonido a nuestro alrededor y cómo mantener nuestra exposición dentro de niveles seguros. Según la OMS, 430 millones de personas en todo el mundo tienen pérdida auditiva, y se estima que para 2050 ese número aumentará a más de 700 millones, es decir, una de cada diez personas.

Pero los jóvenes son los más vulnerables porque usan dispositivos como smartphones y auriculares, y asisten a lugares de ocio como discotecas que superan los niveles de escucha seguros.

El estudio. Una revisión sistemática publicada en BMJ Global Health sugiere que las prácticas de escucha inseguras en adolescentes son comunes y podrían ser un factor importante que contribuye a la pérdida de la audición. De hecho, apunta a que el 24% de los jóvenes que escuchan música en auriculares o suelen ir a discotecas tiene riesgo de sordera. En total, entre 670 y 1.350 millones de de personas están en riesgo.

El estudio además confirma que la tasa de estas prácticas de escucha inseguras es alta en los jóvenes: el 23,8% de ellos escucha música en dispositivos a niveles inseguros y el 48,2% en clubes o bares ruidosos.

El peligro. El daño no sólo viene dado por la intensidad del ruido, sino por el tiempo al que estamos expuestos a él. Según un informe de la OMS, las personas que usan dispositivos de audio portátiles pueden exponerse, en 15 minutos de música a 100 decibelios, al mismo nivel de sonido que un obrero del sector industrial en una jornada de ocho horas de trabajo a 85 decibelios. Y los límites de volumen están entre los 75 y los 105 decibelios, unos umbrales que, para la OMS, deberían ser considerados peligrosos.

Los autores del estudio consideran prácticas auditivas inseguras exceder, por ejemplo, los 80 decibelios durante 40 horas semanales.

¿Motivos? Los principales que citan son usar auriculares a todo volumen o ir a lugares de ocio con música alta. Las investigaciones muestran que la pérdida auditiva es el resultado de una combinación de sonido demasiado alto, escuchar un sonido alto durante demasiado tiempo y la frecuencia a la que se está expuesto. Hace más de una década, los mismos autores registraron una pérdida auditiva por la asistencia a clubes nocturnos, pubs y conciertos en jóvenes australianos de entre 18 y 35 años.

Entonces concluyeron que el 13% de los jóvenes (de 18 a 35 años) recibían una dosis anual de ruido que excedía la máxima aceptable en la industria.

Consecuencias. Para poder escuchar correctamente usamos las células ciliadas de la cóclea en nuestros oídos, pero la exposición a sonidos fuertes con el tiempo les provoca fatiga y provoca una pérdida auditiva temporal o tinnitus: ese zumbido que las personas experimentan después de ir a un concierto o al salir de una discoteca. Por lo general, mejora a medida que las células se recuperan, pero la exposición regular a ruidos fuertes o prolongados puede provocar daños permanentes en las células ciliadas y otras partes del oído, lo que incurre en una pérdida auditiva irreversible que puede requerir el uso de audífonos o implantes cocleares.

Además, según este artículo de EL PAÍS, la exposición en edades tempranas puede hacer que, a largo plazo, las personas sean más vulnerables a la pérdida de audición relacionada con la edad. En los niños, la pérdida de auditiva implica una reducción del rendimiento escolar, motivación y concentración. En adultos, una pérdida del bienestar psicosocial y un mayor riesgo de dolencias graves, como el deterioro cognitivo.

¿Se puede prevenir? Una buena manera de saber si estás en peligro es prestar atención a si escuchas cierto zumbido en los oídos cuando sales de un concierto es estás en una discoteca con música muy alta. En 2015, la OMS lanzó la iniciativa Make listening Safe para alentar a los jóvenes a protegerse. De hecho, cualquier persona puede acceder a calculadoras de riesgo de ruido gratuitas para calcular qué tan mala es la exposición a ciertos sonidos. La mayoría de móviles vienen con una app que puede monitorear niveles de escucha seguros y limitar la exposición.

Con los resultados sobre la mesa, se hace evidente que las soluciones pasan por enfoques regulatorios y por toda una remodelación de la industria tal y como la conocemos. Eso, o quedarnos sordos.

Imagen: Unsplash

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