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El Orden Machete: la forma de-fi-ni-ti-va de ver las seis pelis de Star Wars
¿Qué pasa cuándo…?

El Orden Machete: la forma de-fi-ni-ti-va de ver las seis pelis de Star Wars

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Llega el estreno de El Despertar de la Fuerza y toca revisar -o ver por primera vez- la saga galáctica. Pero, ¿cómo hacerlo? Lucas dedicó sus últimos años al frente de su franquicia a embarullar dos trilogías en las que, se vean como se vean, existen un par de problemas casi ineludibles.

La gran revelación de El Imperio Contraataca no existe si vemos las pelis en el orden de los episodios. Y los retoques de Lucas a sus viejas películas hacen que la escena final de El Retorno del Jedi no se entienda para los que prefieran el orden cronológico. Pero Rod Hilton tiene la solución: su Orden Machete circula por Internet aportando una solución digna de un Holocrón Jedi

Hilton lo tiene todo pensado: hay una forma “correcta” de ver las pelis y transmitir a la familia y los amigos esa sensación que todo fan de Star Wars conoce. Un “secreto” que lleva años circulando por Internet: el Orden Machete. Pero, ¿por qué es tan superior a cómo concibió Lucas su saga? Primero hay que entender los dos problemas que mencionábamos antes.

El problema del orden cronológico: Episodios IV, V, VI, I, II, III

Ver las pelis como las estrenó Lucas es la mejor receta posible. Al menos hasta que llegas al final del Episodio VI: El Retorno del Jedi. Porque, a no ser que tus copias de Star Wars sean previas a 2004, tienes un escollo llamado Anakin Skywalker.

Hayden Skywalker Al menos una de estas figuras fantasmales no había nacido cuando se estrenó en cines El Retorno del Jedi.

¿Quién es el chaval de la izquierda? ¿Por qué tiene cara de empotrar fuerte? ¿Qué hace ahí Hayden Christensen, si el actor que hemos visto desenmascarado unos minutos antes era Sebastian Shaw? Es decir, si ves por primera vez la saga ese plano no. tiene. sentido.

Lucas quiso hilar demasiado fino a la hora de conectar los tres primeros episodios con las películas originales, usando el ordenador para alterar éstas, y eliminando del mercado todas las que no sean Edición Especial. Sus retoques ya eran cosa vieja: Star Wars se estrenó en cines a secas, sin el subtítulo “Episodio IV: Una nueva esperanza”. Pero desde el reestreno en 1981, un año después de El Imperio Contraataca, ya nunca volvimos a verla sin el subtítulo.

Ni siquiera Disney ha publicado todavía las originales sin adulterar. El resultado es que el personaje de Christensen, el joven Anakin de los Episodios II y III, no sólo no le dice nada a los nuevos espectadores, sino que es el único que no ha envejecido. Ya puestos, podría haber quitado a Alec Guiness y haber metido a Ewan McGregor.

El problema del orden de los episodios: I, II, III, IV, V, VI

Aquí ya hemos comentado que se carga todo lo que construye el Episodio V: El Imperio Contraataca. No sólo eso, sino que, como hemos visto en el resumen, nos obliga a tragarnos una película lastrada por dos personajes.

Anakin y Jar Jar "La Primera Cena", CGI sobre disco duro. George Lucas (1999)

Una película en la que no pasa absolutamente nada. Lucas se metió en un berenjenal de tintes cristianos -algo que ya vimos en Man of Steel que nunca sale bien- al plantear al niño Anakin como un jesusito de mi vida, versión Jedi chiquitín. Uno que planea sobre el desierto montado en vainas de carreras, construye robots políglotas y tiene en la sangre un montón de midiclorianos, sea lo que sea eso. Pero ya.

El salto entre el primer episodio y los dos siguientes tiene más defectos: mueren unos cuantos personajes y lo único que importa para el desarrollo de la saga (una historia de amor entre intrigas políticas) se vuelve bastante incómodo cuando se sugiere que hay algo entre un crío de 10 años y una princesa de 18. Sí, más incómodo que dos mellizos soltándose un morreo.

En realidad, los tres primeros episodios son un prólogo bastante largo para la última hora del tercero: hay una guerra, un hombre se corrompe , los nazis invaden Europa el Imperio conquista la galaxia y ya. Eso es todo lo que pasa en esos tres episodios. Y mucho de esto en el segundo:

Anakinamidala Toma portada de novela romántica.

El Orden Machete: IV, V, II, III, VI

Afortunadamente, hay gente en Internet que se dedica a pensar muy fuerte en cómo hacer las cosas bien. Hilton, un fan a muerte de Star Wars, concibió una forma de “arreglar” los seis Episodios: el Orden Machete. Una propuesta de visionado que soluciona todos los problemas que hemos mencionado en los dos órdenes previos. La idea es empezar por el Star Wars, seguir con El Imperio Contraataca y...

Pasar de ahí a El Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith. El nuevo espectador ya sabe quién es Darth Vader y no está de más contarle la historia de cómo llegó a serlo. Una vez superado el trámite, volvemos a El Retorno del Jedi y así, aunque no nos quede más remedio que verle la cara a Hayden Christensen otra vez, no sorprenderá tanto su presencia.

El Orden Machete se desvía de la supuesta intención de Lucas de contar la historia de Darth Vader (una herramienta promocional que usó mientras preparaba los Episodios I-III) y lo que hace es añadir contexto a los problemas de Luke, el auténtico protagonista, sin estropear nada.

El aprendizaje de Luke en Dagobah y sus tentaciones del Lado Oscuro de la Fuerza; el por qué de lo que hizo y dijo Obi-Wan; todo lo que de verdad está en juego cobra mucho más sentido si justo después nos tragamos las aventuras del joven Anakin… Y aprendemos hasta dónde llega el Emperador, que en la trilogía original está muy desbidujado. Por eso, el Orden Machete es la mejor forma de aprovechar las precuelas de Lucas.

¿Y el Episodio I?

PD: Un resumen muy especial: todo Star Wars en menos de dos minutos

También está la opción Magnet para los que no tengan tiempo de ver las seis películas: todo lo anterior bien masticadito en orden cronológico en menos dos minutos, para repasar los principales temas de la saga y sin entrar en demasiados spoilers. Y así poder acudir al estreno del Episodio VII para no perderte el segundo mayor tema de conversación de las próximas cenas navideñas (el primero es una perturbación en la Fuerza, como si millones de almas acudiesen a votar y luego se montase un griterío).



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