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Le clitoris: el genial corto que desmonta los prejuicios históricos de los hombres hacia él

Le clitoris: el genial corto que desmonta los prejuicios históricos de los hombres hacia él
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Las mujeres son afortunadas. Son las únicas que tienen un órgano dedicado exclusivamente al placer: el clítoris. Palabra potente, transgresora, prohibida según la moral que toque y también un órgano aún hoy mutilado en África. Las mujeres son afortunadas, a veces.

Este cortometraje dirigido por Lori Malépart-Traversy y que está dando la vuelta la mundo, nos hace un recorrido en menos de tres minutos por la historia de ese órgano sexual innombrable para algunos, negado por otros, y juzgado por los hombres desde los albores. ¿Lo mejor de todo? Es apto para todos los púbicos, aunque algo nos dice que no lo pondrán en muchos colegios.

La pequeña parte que podemos ver es sólo el glande del clítoris. Como en un iceberg, su mayor parte se esconde dentro del cuerpo. Dos partes de 10 cm cada uno se extienden a cada lado. Es en esta parte interna a través de la cual algunas mujeres tienen orgasmos vaginales. El clítoris es como un pequeño pene; su interior está recorrido por sangre y aumenta de tamaño cuando se excita.

Pero es mucho más delicado que el pene. El clítoris ha sido descubierto y redescubierto por diferentes hombres en repetidas ocasiones. Su existencia es bien conocida desde la Antigua Grecia, pero no fue hasta 1559 cuando el cirujano italiano Realdo Colombo oficialmente lo identificó. Dos años más tarde, otro hombre proclamó que había sido él quien lo había descubierto.

Desde entonces, el clítoris ha continuado siendo olvidado o infrrarepresentado en la literatura. Muchos hombres han discutido acerca de él y del orgasmo femenino. En la Antigua Grecia y la Edad Media, los orgasmos femeninos eran estimulados para mejorar la fertilidad. Hasta principios del siglo XIX, incluso la Iglesia Católica aconsejaba a las mujeres tener orgasmos para ayudar a liberar tensión sexual.

Pero a principios de 1800, los médicos comenzaron a afirmar que los orgasmos provocaban la contracción de terribles enfermedades, como la histeria, y declararon al clítoris como un órgano completamente inútil. Entonces, Sigmund Freud, el enemigo número uno del clítoris, inventó el concepto del orgasmo vaginal y decretó que una mujer madura debía encontrar su placer exclusivamente a través de la penetración.

Comenzó entonces una ola de oscurantismo clitoriano. Hoy en día, el clítoris aún vive en la sombra. Las caricias son en ocasiones vistas como meros preliminares. Si solo existe para dar placer, ¿por qué no usarlo?

Lori Malépart-Traversy, la directora, quería volcar interesantísima historia del clítoris en un cortometraje (que ha ganado por cierto 10 premios) que no va dirigido a un público en concreto. El objetivo es desterrar los tabús y poner de manifiesto la necesidad de la educación sexual en las escuelas y en casa con los hijos cuando se considere oportuno. Naturalizar, al fin, lo más natural del mundo.

Un órgano infantil

Corto 3

El corto describe perfectamente cómo los hombres han ido marcando el rumbo de lo que era moralmente aceptable en el cuerpo de una mujer. Por desgracia, hoy en día también siguen decidiendo y legislando acerca de lo que las mujeres han de hacer con sus cuerpos, pero eso da para otra historia a parte.

Como bien describe el cortometraje, Sigmund Freud afirmó en 1905 que el orgasmo del clítoris era un fenómeno puramente adolescente, y al llegar a la pubertad la respuesta adecuada de las mujeres maduras era un cambio a los orgasmos vaginales. ¿Que suponía esto? Que las mujeres que no podían llegar al orgasmo vaginal, se sentían desconcertadas y culpables e inmaduras.

Corto 2

El clítoris ha sido tan transgresor, que la sola idea de que a una mujer le perteneciera a ella, y solo ella un órgano dedicado al placer ha perpetuado durante siglos leyendas y rumores para potenciar su carácter impúdico e infantil.

Y más allá de eso, la ablación se ha convertido en una práctica ancestral que aún hoy sobrevive en muchos países africanos, pasando de generación en generación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 200 millones de mujeres y niñas en el mundo la han sufrido, y según la Cruz Roja se prevé que 30 millones más podrían hacerlo en la próxima década.

Series y películas que ampliarán tus horizontes

Series como Masters of Sex o películas como Hysteria o Un método peligroso han querido aportar luz y servir de entretenida formación acerca de la sexualidad humana, y más en concreto de la femenina y su estudio.

Masters of Sex está basada en la biografía escrita por Thomas Maier Masters of Sex: La vida y obra de William Masters y Virginia Johnson, la pareja que enseñó a América cómo amar. Masters y Johnson fueron dos investigadores pioneros de la sexualidad humana en la universidad de Washington a principios de los 60.

Hysteria nos lleva a la Inglaterra del siglo XIX para contarnos la historia de cómo el doctor Joseph Mortimer Granville inventó el primer vibrador eléctrico para tratar lo que entonces se llamaba "histeria femenina". Los síntomas eran insomnio, retención de líquidos, espasmos musculares, irritabilidad o pérdida de apetito. ¿La cura? Un orgasmo.

Un Método Peligroso nos cuenta la historia del descubrimiento sexual e intelectual basada en acontecimientos reales a partir de la turbulenta relación entre el joven psiquiatra Carl Jung, su mentor Sigmund Freud y Sabina Spielrein, una chica que ayudará a los psicoanalistas a entender las caras más oscuras del sexo.

Según el filósofo alemán Theodor W. Adorno, la cultura de masas no consigue nunca del todo eliminar la risa potencial que se produce por las manifestaciones de los impulsos sexuales en las películas (y en la vida real). Esta “risa” está provocada por el supuesto infantilismo del placer sensual, y puede ser explicada en gran parte por el mecanismo de represión.

Así que si tu primera reacción al ver el cortometraje del clítoris ha sido la risa, es normal, llevamos muchos siglos de represión.

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