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Cinco días, un millón de personas y mucha coordinación: la lucha de Hong Kong contra el control de China

Cinco días, un millón de personas y mucha coordinación: la lucha de Hong Kong contra el control de China
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Los hongkoneses acumulan cuatro días de durísimas propuestas y subiendo. Uno de cada siete ciudadanos ha estado en las calles luchando contra porrazos, disparos de bolas de goma a bocajarro y esprais de pimienta. Al menos 70 personas, entre manifestantes, periodistas y agentes de policía han resultado heridas.

Una población muy organizada: los hongkoneses tienen experiencia después de haber vivido escenas muy similares en 2014, cuando una pequeña manifestación estudiantil se convirtió en una protesta que tomó el centro de la capital durante tres meses, el conocido como Movimiento de los Paraguas. Entonces se organizaban en Facebook. Ahora, para evitar problemas, usan mensajería encriptada en módulos en los que van avisando y coordinando a más gente. También han aprendido muy bien cómo desactivar algunos ataques de la policía.

Contra la nueva Ley de Extradición: por la presión en las calles, que no deja a los parlamentarios entrar al recinto, se ha tenido que aplazar la tramitación del proyecto de ley.  Sería una serie de enmiendas a la ley de extradición que, si salen adelante, permitirán por primera vez enviar fugitivos a la China continental

Es decir, el principio del fin de la independencia judicial de sus territorios, por no hablar de una puerta de entrada a persecuciones que los ciudadanos ven como totalitaristas, ya que China nunca ha hecho gala de tolerancia de la disidencia de la ciudadanía.

Un país dos sistemas: ese fue el lema con el que se configuró esta región administrativa bajo la tutela de Pekín. Cuando los británicos entregaron a China su ex colonia en 1997 les hicieron aceptar una cierta autonomía de la región hasta 50 años más tarde. Esa autonomía no contemplaba un cuerpo militar, ni el Gobierno, elegido por un comité chino, pero sí permitía una cierta democracia: libertades civiles, economía de mercado, justicia independiente y sistema educativo propio.

Un régimen que no le gusta a China: por eso el gran país lleva años presionando a esta pequeña zona con intentos de sumisión al régimen. Por ejemplo, en 2012 Hong Kong anunció que su educación incluiría más materiales pro chinos en el currículo escolar. Dos años después se impuso una nueva ley electoral que permitiera a un comité respaldado por Beijing nombrar al jefe ejecutivo de la ciudad, norma muy rechazada por la ciudadanía pero que llevó a la actual Jefa Ejecutiva Carrie Lam al poder en 2017.

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