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Esta iglesia de la República Checa ha sido salvada por los mismos fantasmas que la condenaron

Esta iglesia de la República Checa ha sido salvada por los mismos fantasmas que la condenaron
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A pesar de haber mantenido el tipo durante la Primera Guerra Mundial, la iglesia de San Jorge en la localidad checa de Luková fue abandonada por sus feligreses cuando una parte de su tejado se derrumbó. ¿El motivo? Creían que estaba poseída por fantasmas. Menos mal que desde hace siete años, goza de una nueva vida turística gracias a la implicación de un joven artista que decidió llenarla literalmente de fantasmas. Eso sí, los fantasmas son de yeso y ya han captado la atención de YouTube, Instagram y, por supuesto, de Lonely Planet.

Luková. Este es el nombre de la localidad checa donde se encuentra la iglesia de San Jorge, abandonada desde hace más de 50 años por la congregación religiosa a la que pertenece. Durante un funeral que tuvo lugar en 1968, se cayó el tejado de la iglesia y en lugar de asociarlo al paso del tiempo y el desgaste de la estructura, el sacerdote y los asistentes confirmaron una teoría que circulaba por el pueblo desde hace tiempo: San Jorge estaba encantada.

"Poseída" y abandonada. Por inverosímil que parezca y fruto de la anécdota anterior, la iglesia quedó abandonada tanto por las autoridades religiosas como por los feligreses que acudían habitualmente a las misas. No fue hasta 2012 cuando Petr Koukl, un voluntario de la localidad, intentó recaudar fondos para arreglar el monumento y reactivar el turismo de la zona. ¿Resultado? No consiguió ni sola una corona checa.

Los fantasmas como tesis. A raíz de la movilización anterior, la idea de restaurar la iglesia llegó a oídos de Jakub Hadrava, un estudiante de arte de la Universidad de Bohemia Occidental que quería ayudar a rescatar el monumento del olvido. Lejos de poder aportar capital económico, propuso una solución tan resolutiva como irónica: llenar la iglesia literalmente de fantasmas.

Hadrava se planteó esta idea como parte de su tesis artística y diseñó 30 esculturas de yeso a tamaño real. Posteriormente, cubrió cada una de ellas con sábanas para aportar a la obra ese aura fantasmagórica que el relato original pedía.

Más turismo. Gracias a la aportación de Jakub Hadrava, la iglesia de Luková pasó de ser un monumento abandonado por la historia a un reclamo para los turistas que organizan su viaje documentándose a través de internet. A raíz de un vídeo subido a YouTube en 2013, poco a poco, los turistas y los foros sobre la zona comenzaron a hacerse eco y los nuevos vídeos y publicaciones a multiplicarse. Tanto es así que en 2018 la propia Lonely Planet se hizo eco de la reconversión del monumento.

Actualmente, en pleno boom del turismo instagramil, el hashtag #lukova acumula 1.926 publicaciones y casi todas ellas incluyen fotografías de la iglesia. Teniendo en cuenta que Luková es una localidad de 682 habitantes, la permeabilidad en Instagram es bastante elevada.

Las donaciones. Desde que los fantasmas de yeso resucitaron el turismo de la zona, los visitantes han ido realizando donaciones para que la iglesia se restaure poco a poco. Tanto es así que desde 2012 aproximadamente hasta 2017, la iglesia recaudó 23.500 euros gracias a las aportaciones de los turistas. Según contó uno de los voluntarios que colaboran en las labores de mantenimiento, con el dinero de las donaciones han podido arreglar los desperfectos del tejado y, ahora, eventualmente celebran conciertos.

Así luce la iglesia actualmente.

Marcus O. Bst/Flickr
Marcus O. Bst/Flickr
Marcus O. Bst/Flickr
Marcus O. Bst/Flickr
Marcus O. Bst/Flickr

Imágenes: Marcus O.Bst/Flickr

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