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Las preguntas a la víctima de la manada de Sabadell eran duras y exhaustivas. Y eso le beneficia

Las preguntas a la víctima de la manada de Sabadell eran duras y exhaustivas. Y eso le beneficia
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La Vanguardia, El Periódico, El Español, El Diario y el programa televisivo La Hora de la 1. Irene Montero, Ana Pastor y cientos o miles de cuentas feministas. Todos estos grupos han mostrado su repulsa ante lo que han considerado una revictimización innecesaria por parte del fiscal del juicio en Barcelona a la presunta víctima de la "manada de Sabadell".

Este corte de cinco minutos (en el que, por cierto, no se ha distorsionado la voz de la joven) vemos el mal rato que ha tenido que pasar esta mujer de 18 años, no sólo rememorando lo que apunta a una violación múltiple sino también haciendo frente a preguntas como "¿Está segura de eso?", "¿Intentó escapar?", "¿Recuerda su cara?" o "¿No podía hacer nada contra él?", entre otras. Las preguntas de los abogados defensores fueron, como se puede esperar, aún más duras y centradas en cuestionar su credibilidad.

La actual Ministra de Igualdad ha dicho que debe evitarse esa revictimización y que, dado que este es uno de los factores por el que algunas mujeres se disuaden de denunciar, para no tener que pasar por este proceso, "es importante que ninguna mujer se sienta insegura ni cuestionada cuando lo haga". Montero se hace eco de uno de los temas más comentados por el feminismo reciente, con casos como el de Nevenka, la manada de San Fermín o aquel famoso "cerró usted las piernas" que ejemplifican en diferentes grados la larga tradición de instituciones públicas de no dan por buena la versión de las acusadoras cuando se trata de este tipo de delitos.

Por qué, bajo el sistema actual, hay que hacer pasar a la supuesta víctima por el mal trago

José María de Pablo, abogado penalista, ha sido una de las múltiples voces del ámbito jurídico que han salido a defender el trabajo del fiscal, tildando su interrogatorio de "impecable": "En nuestro sistema la carga de la prueba la tiene quien acusa. En este caso acusa el Fiscal y tiene la obligación de probar los hechos de los que acusa". Con esas preguntas, que tilda de "educadas" y "respetuosas", el jurista afirma que se está "ayudando a la víctima a convencer al Tribunal", ya que de no haber concretado diversos puntos, como qué es exactamente eso de haber sido "violada con fuerza" y demás, el relato sería "genérico", poco preciso, y dado que la prueba de cargo principal en este caso es la declaración de la víctima, los jueces podrían pensar que ese testimonio no es prueba suficiente.

Lo mismo ha opinado Carlos (@suker788), fiscal, que defiende que, aunque a ninguno de sus compañeros de profesión les gusta preguntarle a ninguna víctima si manifestó o no oposición a los actos sexuales, esas preguntas además pueden ser la diferencia entre que el delito se tipifique como abuso o agresión sexual, más punitivo. Y de hecho, bajo su punto de vista, la fiscalía sí ha demostrado previamente creer a la víctima, ya que es la fiscalía quien ha acusado a los presuntos agresores con esos 40 años en base a su relato: "Lo que pasa es que ahora es el tribunal el que debe convencerse, y eso exige ser claro en la declaración y no dejar lugar a dudas".

Alguien puede preguntarse si hay que someter a la mujer a ese interrogatorio ante el tribunal con detalles de un episodio traumático que, como sabemos, ya ha comentado previamente en varias ocasiones durante el procedimiento a las autoridades. Para Carlos, tiene que ser así: "Salvo que la declaración en instrucción se hiciera con carácter de prueba preconstituida, la única declaración verdaderamente válida de la víctima es la que practica en el juicio bajo los principios de inmediación (ante el Tribunal) y contradicción (las partes formulan preguntas)".

"El tema es duro, desagradable, horrible, por lo que las preguntas no son fáciles", pero "el tono [del fiscal] es amable", afirma Marta Sánchez-Mora, también fiscal, aunque puntualiza que lo que ella ha analizado son sólo los extractos del juicio filtrados a prensa y no la vista al completo.

Al igual que los otros expertos, nos afirma que en estos casos "es necesario entrar en detalles y dar elementos periféricos para que quede claro que ese testimonio no está viciado. Todo suma para lograr una condena", pero en ningún caso lo que vemos son "preguntas indiscretas, valorativas o con tono inquisitivo", y considera que el tratamiento de los medios de esta información es sensacionalista, bien por desconocimiento de cómo funcionan los tribunales bien en busca del clic fácil, pero "las noticias, el periodismo, crean opinión y una noticia que no se ajusta a la realidad está confundiendo".

Sánchez-Mora sí está de acuerdo en algo con Montero, "la revictimización en este tipo de juicios sí existe" y hay cosas que pueden hacerse. Por ejemplo, explica, "en mis asuntos llamo a la psicóloga del juzgado para que acompañe a la víctima y esté con ella antes durante y después si así lo necesita. También se puede declarar en otra sala para evitar confrontación directa, o hacerlo a puerta cerrada", pero se trata de una ponderación justa con el derecho de defensa, que es un derecho esencial.

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