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De un puñado a más de la mitad: cómo las películas son cada vez más secuelas o franquicias en un gráfico

De un puñado a más de la mitad: cómo las películas son cada vez más secuelas o franquicias en un gráfico
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Una cosa es saberlo y otra poder observarlo con los datos en la mano. El usuario de Reddit spicer2 ha recopilado las 50 películas más taquilleras de cada año entre 1978 y 2019, ha segregado el material entre obras originales y secuelas, franquicias o refritos de otro calibre y nos ha permitido así ver la evolución de la oferta hollywoodiense en las carteleras estadounidenses (que sin duda se parecerán mucho a las nuestras) para constatar lo que ya sabíamos: los universos que vemos en el cine se están haciendo cada vez más pequeños.

De reboots, universos expandidos y reinterpretaciones

Mazw1hfauol51 Spider 2 en Reddit

Había algunos tipos de obras que a spicer2 no le encajaban en las dos principales categorías, de ahí que lhaya introducido algunos colores extra. Las áreas amarillas representan remakes o relanzamientos. Aquí se incluyen las adaptaciones a imagen real de Disney como El Rey León y Mulán así como los reestrenos de sus pelis de dibujos previas en los años 80, la época negra en la historia de la Casa del Ratón. En naranja aparecen las “instalaciones”, que son obras que no siguen necesariamente el canon de una obra original pero están dentro de su mismo universo. Aquí valdrían, por ejemplo, las películas de los Muppets o Animales Fantásticos y dónde encontrarlos.

Por último, la categoría más dudosa: el redditer mete en gris lo que él considera que son obras no originales. Hay algunos casos claros, como los complicados remakes-reboots de la saga Spiderman, pero cuenta también como copia las adaptaciones de obras literarias, teatrales y demás tipo Un cuento de Navidad… siempre que haya más de una en el mundo audiovisual. De contar como poco originales las actualizaciones de grandes obras clásicas a la gran pantalla entonces toda la historia del cine estaría llena de copias de Poe o Shakespearse.

En conclusión: sí, la taquilla se ha vuelto cobarde y hay menos posibilidad de toparse ante una idea 100% original tipo Tenet. El año pasado fue el primero en el que las cinco películas más taquilleras fueron en todos los casos segundas partes: Los Vengadores: Endgame, El Rey León, Frozen II, Spider-Man: Lejos de Casa y Capitana Marvel. Casi todas, por cierto, de Disney. La asistencia a salas ha ido pasando poco a poco de ser una cita semanal a convertirse en el evento del mes o la temporada, lo que lleva a que se busque fomentar un valor nostálgico seguro y una espectacularidad visual (más caros efectos especiales) menos disfrutables en las teles de casa.

También por eso mismo estamos viendo cómo el hueco que le queda a la originalidad del guión, a la voz autoral y a las grandes actuaciones, se va relegando más y más a la exhibición en plataformas VOD, donde el usuario ya está abonado y no hay esa percepción del riesgo de pagar una entrada.

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Como el propio ilustrador señala en su disclaimer, se ha dado cuenta al hacer este repaso a la taquilla durante los últimos 40 años de una cosa muy importante: en realidad Hollywood nunca ha dejado de ser una maquinaria de hacer dinero que se apoya en probadas fórmulas de éxito, es sólo que estas fórmulas han ido variando con el tiempo.

En sus orígenes la gente iba a ver las pelis de tal o cual estrella de cine porque eso era lo que querían ver, el rostro del actor que se enfrentaba a nuevos argumentos cinematográficos en los que cabían libretos originales. Otras modas como las películas de monstruos, las películas de catástrofes o de gran acción con el sello Jerry Bruckheimer eran en sí mismas también su propio género, del que se clonaban y recreaban las mismas ideas con cuatro cambios en su siguiente producto.

Lo que sí puede dar algo de pena es que en este último cambio de fórmula lo que hace la taquilla es responder a unas licencias y franquicias en las que el poder ya no lo ostenta un productor con un ojo de halcón o en un actor amado por el público, sino en personajes de cómic o sagas de entretenimiento propiedad del accionariado de un menguante número de compañías.

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