Lo que el pulpo también me enseñó: las hembras arrojan objetos a los machos cuando son acosadas

Lo que el pulpo también me enseñó: las hembras arrojan objetos a los machos cuando son acosadas
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No hace falta enumerar de nuevo los muchos motivos que hacen del pulpo uno de los animales favoritos de esta publicación y uno de los más inteligentes del planeta. Pero baste mencionar una que hasta hace poco entendíamos de forma imperfecta: en determinadas circunstancia, se tenía constancia de que algunos ejemplares eran capaces de agarrar objetos y lanzarlos, en ocasiones contra otros pulpos. Hoy sabemos algo más sobre tan fascinante comportamiento.

Anti-acoso. Lo revela un estudio (pre-print) publicado por Peter Godfrey-Smith y otros investigadores especializados en comportamiento animal, en bioRxiv. Los pulpos lanzan puñados de tierra o conchas vacías de forma consciente y contra sus propios congéneres. En concreto y tras estudiar una colonia de animales en Australia durante más de un lustro, Godfrey-Smith señala a las hembras como los ejemplares más tendentes a la práctica. Suelen utilizarla cuando un macho les acosa.

Antecedentes. El grupo comenzó a investigar en 2015 un pequeño ecosistema en las profundidades de la costa de Sidney de particular interés para los pulpos locales (Octopus tetricus). Los grabaron en sus profundidades y estudiaron su comportamiento arrojadizo durante años. La práctica resultó llamativa desde un primer momento, como Godfrey-Smith admitiría en su momento, si bien ignota. ¿Lanzaban los pulpos objetos de forma aleatoria o había intención en el comportamiento?

El funcionamiento. Los investigadores siguieron grabando y analizando a los pulpos hasta que encontraron su respuesta: la práctica era consciente e intencional. En 2016, por ejemplo, observaron a una hembra arrojar hasta en diez ocasiones consecutivas puñados de arena o conchas a un macho que la estaba acosando. Acertó en cinco ocasiones. Son las hembras las que más tienden a incurrir en este comportamiento, a menudo contra los machos. Suelen tirar tierra aunque no siempre aciertan.

Mil y un formas. Hay otras pistas que indican a cierta intencionalidad. Los pulpos suelen excavar y remover la tierra para crear guaridas artificiales o para encontrar alimento. Cuando incurren en esta práctica suelen utilizar los tentáculos delanteros, no así cuando arrojan objetos a otros de forma defensiva o intimidatoria. Algunos especímenes han aparentado lanzar conchas hacia el vacío a modo de "desahogo", en especial un macho que se vio rechazado por una hembra. Es decir, la práctica tiene una función social y no meramente instrumental. Tiene emoción.

Nada normal. Ni que decir tiene que esta clase de arrojamiento intencional no es común entre los animales. Sí entre los humanos y entre los chimpancés, más similares a nosotros, pero no en especies tan extrañas, casi alienígenas, como el pulpo. Sucede que no hay nada normal en este increíble animal: desde su inteligencia múltiple hasta su capacidad para resolver problemas complejos, pasando por su posible capacidad para soñar o nuestra imposibilidad para criarlo en granjas, son bichos especiales. Y hoy nos han enseñado algo nuevo. La autodefensa.

Imagen: Vlad Tchompalov/Unsplash

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