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Dinamarca y Suiza ya conceden hipotecas de tipo negativo: el banco te paga por prestarte dinero

Dinamarca y Suiza ya conceden hipotecas de tipo negativo: el banco te paga por prestarte dinero
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Para la mayor parte de seres humanos, la lógica hipotecaria es inexorable: el banco concede un préstamo a cambio de intereses; el prestatario acepta, sabedor de que tendrá que devolver más de la cantidad solicitada, pero también de que podrá hacerlo cómodamente en plazos mensuales. ¿Y si otra realidad fuera posible? En Dinamarca y en Suiza están experimentando con ella, fruto de las particularidades económicas y monetarias de ambos países. Hipotecas con intereses negativos. La deuda se reduce mes a mes por encima del valor de las cuotas. Un chollo.

Cómo funciona. Era una cuestión conocida, pero este mes un banco danés, Jyske Bank, lo ha anunciado a bombo y platillo: concederá hipotecas al -0,5% de interés. Esto significa que, en teoría, el banco paga dinero a sus clientes a cambio de conceder el préstamo. En la práctica no es así, como los propios responsables de la entidad explican: el pago de las comisiones y de tasas derivadas provoca que los prestatarios sigan entregando un porcentaje extra del préstamo. Pero menor. El interés negativo funcionará como un "subsidio" a la hipoteca.

¿Por qué? Lo analizaron nuestros compañeros de El Blog Salmón: los tipos de interés daneses llevan atascados más de un lustro por debajo del 0%. En la actualidad, el banco central escandinavo los tiene fijados en el -0,65%. Esto significa que tener aparcado el dinero no resulte rentable, dado que se deprecia. Jyske Bank y otras instituciones bancarias han optado por darle salida mediante generosas ofertas, a intereses por encima del tipo fijado por el regulador, pero igualmente atractivos para sus clientes. No se trata de una excepción. Los tipos bajos son la norma en Europa.

¿Existe la posibilidad de que lleguen a España? Puede ser.

El caso suizo. Dinamarca y Suiza son dos economías particulares. Muy prósperas y asociadas de un modo u otro a la zona euro, sus divisas se consideran un valor seguro por parte de los inversores. Esto provoca que se aprecien por encima de los deseos de sus bancos centrales, más interesados en dotar de estabilidad a los precios y al valor del dinero que en las pesadillas inflacionarias de los setenta y los ochenta. En un contexto de alta volatilidad internacional, y de interés inversor en sus monedas, la única herramienta para controlar su valor son los tipos de interés.

O mejor dicho: los tipos de interés negativos. Dinamarca y Suiza se financian gratis, porque los inversores los juzgan un refugio, y prefieren meter su dinero allí pese a sus rentabilidades negativas porque otros bonos soberanos, más rentables, son mucho más arriesgados; a consecuencia, sus bancos también se financian gratis; y ahora, trasladan esa lógica a sus clientes, mediante hipotecas de tipo negativo.

Problemas. Por supuesto, es una estrategia no exenta de riesgos a largo plazo. Los tipos de interés negativo pueden llevar a otras políticas menos atractivas para el cliente. UBS, el gigante bancario suizo, ya cobra comisiones por tener el dinero en el banco. En aquellos depósitos por encima de los 500.000€, el banco se quedará el 0,6% de su valor anualmente; para los superiores a los 1,8€ millones, el porcentaje se eleva al 0,75%. Las entidades pierden guardando el dinero, porque su valor, con tipos de interés negativos, se deprecia; así que su solución son comisiones.

En casos extremos, como analizaron nuestros compañeros de El Blog Salmón, para los clientes la alternativa es sencilla: no tener el dinero en el banco. Es decir, el metálico.

El resto. Como vemos, las políticas de Dinamarca y Suiza son excepcionales, fruto de sus particularidades. Pero el Banco Central Europeo ha mantenido políticas similares: el euríbor, el índice de referencia por antonomasia en el mercado hipotecario, sigue en negativo; los tipos de interés para la zona euro siguen congelados en el 0%; y los bonos alemanes siguen ofreciendo las mayores rentabilidades negativas del mercado. Es probable que nada de esto cambie a corto plazo. Las perspectivas de desaceleración económica desincentivan cualquier subida de tipos.

Las hipotecas de interés negativo pueden haber llegado para quedarse.

Imagen: Sergio Pérez/AP

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